XXIV

785 130 18
                                        

—Seungcheol, necesitamos que nos guíes hasta el lugar exacto en donde viste al gusano por primera vez —dijo Wonwoo.

Seungcheol asintió. Comenzaron a caminar por el parque y luego hacia el sendero, que se adentraba en el bosque. Recorrieron un buen trayecto antes de que Seungcheol al fin se detuviera.

—Allí —dijo, apuntando con el dedo hacia una zona en el que el camino se volvía algo más estrecho.

—¿Estás seguro? —preguntó Wonwoo.

—Sí —respondió Seungcheol —Por allá está mi bicicleta, así que estoy seguro —dijo, volteándose hacia unos arbustos a un costado del sendero, en donde sobresalía lo que parecía una rueda.

—¿Recuerdas por dónde apareció el gusano? —preguntó Wonwoo.

Seungcheol arrugó el ceño.

–Mmm —dijo, pensativo —. Estaba oscuro e iba concentrado en otros asuntos —dudó —. Quizás vino del norte, pero no podría asegurarlo.

—No te preocupes, con eso es suficiente —respondió el chico lobo.

Acto seguido, Wonwoo se inclinó de tal forma que su nariz casi rozó el suelo. Cerró los ojos e inhaló profundo. Repitió la maniobra varias veces y luego se incorporó, alzó la barbilla hasta extender su cuello por completo y volvió a inhalar mientras el resto de los chicos observaban en silencio.

—¿Qué está haciendo? —susurró Seungcheol, intrigado.

—Rastreando el olor de los gusanos —respondió Minghao en el mismo tono —. Wonwoo puede localizar la fuente de un aroma en un radio de varios kilómetros de distancia.

—Esa es su especialidad —aportó Mingyu, sonriendo.

Parecía orgulloso. Luego se volteó hacia Seungcheol.

—Por cierto —dijo —¿Qué carajos hacías aquí a esa hora? —preguntó.

—Necesitaba despejar mi cabeza —murmuró Seungcheol.

Por un segundo, recordó cuando aún creía que su vecino era sólo un chico adinerado, egocéntrico y arrogante (Pero muy sexy), y lo mucho que deseó cambiarse de apartamento. Ahora estaba allí, preocupado a morir por ese mismo chico, de quién se había enamorado perdidamente en tan sólo un par de días.

Jeonghan... donde sea que estés, voy a encontrarte...

Woozi, que estaba parado a un metro de Seungcheol, y que en ese instante lo observaba atentamente, arrugó la nariz y chistó, como si hubiera visto una cucaracha repugnante, el mismo sentimiento que le provocaba cualquier humano, en especial ese.

—¡Definitivamente no entiendo por qué Jeonghan insiste en relacionarse con seres tan inferiores! —exclamó, molesto.

Seungcheol lo oyó y se volteó hacia él.

—¡Y yo no entiendo cómo puede ser cercano a alguien tan desagradable como tú! —le espetó, fríamente.

—¿Alguien como yo? —dijo Woozi, alzando las cejas —Por si no lo has notado, yo también soy un híbrido, no un asqueroso humano. Esa es la razón por la que él y yo somos cercanos: somos iguales.

—¡¿Iguales?!

Seungcheol lo miraba como si quisiera partirle la cara.

—¡Él no trata a los demás como si fueran basura! —exclamó —No... definitivamente no son iguales. Él es muy superior a ti.

Woozi lo observó como si acabara de recibir una bofetada en la cara. Su rostro se crispó y apretó los puños.

—Voy a despedazarte —murmuró entre dientes.

Wonwoo estaba demasiado ocupado intentando encontrar el olor del gusano como para oír lo que pasaba a su lado, pero los otros dos, lo escucharon claramente. Minghao se limitó a rascar su cabeza y Mingyu giró los ojos y murmuró un "aquí vamos de nuevo".

—Es hora de que acaben con esta estupidez —dijo, interponiéndose entre Seungcheol y Woozi.

—¡Apártate si no quieres morir también —rugió Woozi, furioso.

Mingyu no se movió.

—Entiendo que quieran demostrar su hombría y medir el tamaño de sus pelotas —dijo, exasperado —, pero dudo que su estúpida pelea por celos sirva de algo. Además, debemos marcharnos —agregó apuntando con la barbilla al chico lobo.

Wonwoo estaba de pie y observaba hacia lo más profundo del bosque.

—Los encontré —murmuró.

🌸

Jeonghan había estado inconsciente desde la batalla en la catedral, y ya habían pasado muchísimas horas desde entonces. Lo primero que sintió, fue el aroma a azufre mezclado con algo dulzón, que se colaba por su nariz y le provocaba comezón. Intentó abrir los ojos, pero le fue imposible. Estaba tan cansado, que ni siquiera era capaz de levantar los párpados. Algo se movió a su izquierda, más no supo que era. Una mano acarició su mejilla y la voz de una mujer susurró en su oído.

—Al fin has regresado, hijo mío

🌸🌸🌸🌸🌸🌸🌸🌸

DEVIL SIDE [TERMINADA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora