—¡Esto es inútil! —gruñó Minghao, pateando un trozo de mesa quemada —¡Ni siquiera están los cuerpos!
Llevaban al menos dos horas hurgando entre los escombros del bar, y aún no obtenían algo que les diera respuestas. Los cuerpos de los seres alados habían desaparecido, y todo lo demás estaba completamente chamuscado.
—Espero que Jeonghan tenga más suerte —respondió Wonwoo.
Mientras tanto, Jeonghan estaba en el subterráneo, en donde Bin guardaba el material importante, enfrascado entre un montón de papeles. El fuego no había alcanzado aquella zona y todo estaba intacto.
—¡Mierda! —gritó enfadado, lanzando otro fajo al suelo.
Había buscado en cada uno de los estantes sin obtener algo que le fuera útil. Se sentó pesadamente sobre la mesa del escritorio, y deslizó sus dedos por el rubio cabello que le caía hasta el nacimiento de la nuca. ¿Dónde debía buscar? Bin jamás le permitió ingresar en esa oficina. Golpeó la mesa enfurecido, logrando destrozarla en dos. Sólo entonces, descubrió que bajo el mueble había un escondite secreto. Un par de papeles resbalaron hacia el suelo. Jeonghan se inclinó sobre sus rodillas, removió los restos de la mesa y cogió los documentos. La mayoría eran de contabilidad sobre los ingresos oscuros del bar, provenientes de la venta de drogas y prostitución. Pero entre toda la porquería, había algo mucho más interesante: Un sobre de papel pergamino. Dentro había una pieza de papel, doblada pulcramente, que contenía la dirección del Centro de Entrenamiento. Era el sobre que entregaron a Bin junto con Jeonghan, cuando recién había nacido.
—¿Algo útil? —el rostro de Wonwoo se asomó por la puerta, y tras él, Minghao.
—Tal vez —respondió Jeonghan, entregándole el sobre y su contenido.
El chico lobo la observó un segundo y luego se la llevó a la nariz.
—Huele antiguo. Humedad, y sal. También tiene aroma a metal —volvió a olerlo —. Plata. Y hay algo más...
—¿Qué cosa? —preguntó Jeonghan, de inmediato.
—Sangre —dijo Wonwoo —. Es humana.
Jeonghan frunció el ceño. Los poderes de Wonwoo no se limitaban a tener la fuerza y destreza de un lobo, también tenía el olfato, la visión y el oído muy agudizados.
—¿Puedes rastrear el origen? —preguntó Jeonghan.
Wonwoo cerró los ojos y olfateó el aire.
—No —respondió —. El rastro desapareció hace mucho. Pero se me ocurre una idea. Si aislamos los componentes químicos del papel, sabremos en qué zona de la ciudad estuvo. Y si el rastro sigue ahí, lo encontraré.
🌸
Seungcheol, la señorita Kim y Mingyu salieron rápidamente del edificio y cruzaron la calle. Mingyu se deslizó sobre el capot del auto hasta el lado del conductor. Seungcheol empujó a la señorita Kim en la parte trasera, se subió en el puesto de copiloto, y una vez todos adentro, Mingyu presionó el acelerador a fondo.
—¿Crees... Crees que nos sigan? —preguntó Seungcheol, una vez que recuperó el aliento.
—No lo sé. Aún hay luz solar. Dudo que se atrevan a mostrarse abiertamente —respondió Mingyu, tratando de concentrarse en el camino.
Miró por el retrovisor. La imagen de una chica aterrada le devolvió la mirada.
—Señorita ¿Se encuentra bien? —preguntó.
Kim abrió la boca pero no dijo palabra. Tenía el rostro pálido y los ojos llenos de lágrimas. Seungcheol se volteó también. En su expresión pudo ver el mismo pánico que lo había invadido la primera vez que vio un gusano. Alargó la mano a través de los asientos y cogió la de la chica.
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DEVIL SIDE [TERMINADA]
FanfictionChoi Seungcheol es un profesor de primaria que acaba de mudarse a la ciudad. Adaptarse a su nueva vida ha sido sencillo, hasta que conoce a su guapo, misterioso, y extremadamente sexy vecino. ⚠️Contiene referencias sobre as3s*natos, s*xo expl*cito...
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