C43: La visita.

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—¿Qué?—inquirió Zabdiel mirando a su novia con el ceño fruncido. Renato lo observó un segundo retándolo con la mirada y las mejillas del boricua adquirieron un tono rojizo de inmediato.

—Camila....—comenzó el adulto pero ella negó un poco.

—Escucha, no quiero conocerlo—decidió—no quiero ir a irrumpir en su vida como si fuese un torbellino ni nada de esas cosas como las que pasan en las telenovelas, yo sólo quiero saber quién es, su nombre. Sólo eso.—Renato soltó un suspiro y volvió a mirar a Zabdiel fugazmente.

—Sabes que sí te ayudo a hacer esto Cami, ¿puedo meterme en un gran lío con tu madre, cierto?—Camila asintió de inmediato—¿Y también sabes que podemos encontrar cosas que tal vez no te gusten, cierto?—la chica pelinegra volvió a asentir y Renato imitó su acto.

—Ella pudo haberme dicho la verdad desde la primera vez que se lo pregunté, sin embargo todo lo que hace es quedarse callada cuando se lo pregunto.—suspiró—Supongo que eso la deja sin derecho para protestar o enfadarse—Zabdiel parpadeo varias veces incapaz de apartar la mirada de Renato.

Era una locura.

Le parecía una completa locura que su propia novia le estuviese dando el consentimiento a Renato para hurgar en su pasado. Eso definitivamente les abría paso a los hermanos Francis para investigar libremente la teoría que ya tenían. ¿Y cómo iban a reaccionar las chicas cuando lo supieran? Se llevó las manos al rostro en un acto desesperado porque su cerebro terminara de comprender la locura que estaba diciendo Camila.

—Cami...tal vez deberías intentar de nuevo hablar con ella—trató de persuadirla Renato pero una negación fue lo que recibió como respuesta.

—No, intenté ya lo suficiente—declaró con determinación.—Renato por favor....—suplicó juntando sus manos.

—Está bien, Cami. Voy a hacerlo...voy a ayudarte...

(...)

—Hola—Christopher apartó la mirada de la pantalla de su teléfono y observó a la muchacha de cabello negro que ahora estaba sentada a su lado en la mesa de la cafetería de Super Wheels.

—Uhm, hola—murmuró con duda.

—¿Eres nuevo aquí?—preguntó la chica sonriéndole. Christopher le devolvió la sonrisa y luego negó.

—No, en realidad espero a mi....—pero ella lo interrumpió.

—Soy Melissa, Melissa Anderson.—se presentó tendiéndole su mano. El chico volvió a mirarla y soltó un pequeño suspiro. Su nombre le era algo familiar pero no podía recordar con exactitud donde lo había escuchado antes.

—Christopher Vélez—respondió con voz cansina estrechando la mano que la muchacha le ofrecía.

—¿Estás en una banda, cierto?—él asintió lentamente y se concentró en la malteada de chocolate que tenía en frente.—Debe ser lindo—agregó la chica y los ojos de Christopher volvieron a posarse en ella.

—Sí, es lindo.—hizo una pausa—¿Eres una fan?—Melissa sonrió al tiempo que negaba lentamente.

—Mi hermana suele volverse loca cada vez que alguno de sus videos musicales aparece en el televisor—respondió encogiéndose de hombros de manera despreocupada y Christopher sonrió ampliamente—Mamá suele volverse loca también, pero de una manera diferente....cuando ella intenta dejarnos sordos—Christopher rio.

Danna caminó lentamente por la cafetería medio llena de personas que clamaban por la atención de la pobre chica de la caja registradora. Christopher le había dicho que la esperaría en la cafetería mientras ella se ponía de acuerdo con Cindy para la visita de esa tarde a la casa hogar, después de todo finalmente Renato había aceptado que volviera de visita; y ella había aceptado alegando que lo encontraría allá unos minutos después. Lo que Danna Francis no esperaba realmente era encontrarlo en compañía de una sonriente Melissa Anderson.

HEY DANNA (LCDLP#2) |CNCO|TERMINADA.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora