C50: Cartas a Marcelle

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—Yo puedo esperar afuera mientras tú abres la caja, Camila. Es...algo muy personal de tu madre y creo que yo no debería estar presente....—murmuró Danna sentada con las piernas cruzadas en el suelo de la habitación de la chica.

—Danna, por dios. Eres como de mi familia, no tengo ningún problema con que estés aquí—murmuró la pelinegra contemplando fijamente la caja de madera que descansaba entre las dos.—Además, eres mi mejor amiga, tu deber de mejor amiga es quedarte aquí y hacerme compañía mientras descubro cosas sobre mi pasado—Danna suspirò pausadamente y asintió levemente.

—¿Estás nerviosa?—inquirió la castaña en voz baja.

—¿Y quién no lo estaría?—respiró profundamente y tomó la llave dorada de nueva cuenta.—A la cuenta de tres ¿va?—Danna asintió.

—Uno....—comenzó Danna sintiendo como su corazón comenzaba a acelerarse anticipadamente—Espera...¿Qué pasa si no hay nada sobre tu padre?—Camila la miró brevemente y negó un poco.

—Bueno, algo referente a él tiene que haber ¿no? Por alguna razón la bendita caja tiene llave—Danna cerró sus ojos y asintió de nuevo.—...dos...

El par de ojos ámbar se encontraron y Camila suspirò, Danna parpadeó varias veces y se concentró en la pequeña cajita de caoba que bien podría guardar el verdadero origen de su mejor amiga. Los nervios carcomían cada fibra de su cuerpo y un jadeo desesperado brotó de sus labios.

—...tres....—susurró y fue testigo de cómo la pelinegra introducía la llave en la pequeña cerradura, la removió u par de veces y un pequeño clic llenó el aire cuando el candado cedió. Camila miró a Danna con los ojos desorbitados, totalmente sorprendida de como Renato había encontrado al hombre perfecto para crear una réplica de una llave que ni siquiera sabía cómo era y como había cedido finalmente.

Levantó la tapa de madera y se encontró con un montón de cartas amarillentas todas dedicadas a su madre con una caligrafía bastante peculiar que para Danna Francis era algo familiar, sin embargo estaba tan contrariada observando la cantidad de cartas que Camila estaba vaciando en el suelo que su cerebro no era capaz de procesar la imagen y no le permitía pensar en un posible rostro para asociarla con la letra de las cartas. Y fotografías, muchas fotografías.

—Muchas cartas, eh—comentó Camila tomando la primera para abrirla cuidadosamente.

Danna la observó en silencio mientras la chica se preparaba para comenzar a leer.

...

Querida Marcelle;

No sé en qué momento pasó pero me has robado el corazón desde la primera vez que entraste por la puerta de cristal de la oficina. Dicen que el amor a primera vista no existe sin embargo yo estoy empezando a cuestionármelo. Tu cabello rubio y tus ojos verdes te hacen ver como la persona más adorable que he visto en mi vida. Eres totalmente increíble que a veces me encuentro a mí mismo incapaz de poder apartar mis ojos de ti. A veces le pido a Dios para que me de las fuerzas necesarias para frenar esto, porque sé que está mal. No me atrevo a decirte nada porque sé que me rechazarías, pero es imposible no imaginarme una vida contigo si todo lo que haces es ser amable y linda conmigo.

No sé qué más decirte, porque creo que ya lo he dicho todo. Con amor, M.

...

—Guau. Tu madre tenía un admirador secreto o algo así—observó Danna.

—No me ayuda en nada, pero firma una M, así que supongo que eso significa que es una carta de él. —Danna se encogió de hombros.

—Veamos la segunda—anunció y tomó otra del montón.

HEY DANNA (LCDLP#2) |CNCO|TERMINADA.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora