C46: Noticia bomba.

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Con manos temblorosas y el corazón latiéndole trecientas veces por minuto, Camila avanzó con paso lento por el angosto camino empedrado que conducía hasta la puerta principal de la casa de su tía Brooke.

La idea de Renato realmente era una locura y no esperaba que la pelirroja le dijera nada, sin embargo estaba ahí, intentándolo. Respiró profundamente un par de veces, se secó el sudor imaginario de las palmas de las manos en la mezclilla de sus jeans y llevó su mirada hasta el auto donde Zabdiel la esperaba ansiosamente. Unas incontrolables ganas de echarse a correr en dirección a él la invadieron pero luchando con todas sus fuerzas se obligó a seguir andando hasta la puerta.

¿Cómo es que había terminado ahí? Cierto que al principio le pareció una estupenda idea averiguar todo lo que estuviese a su alcance sobre su verdadero origen, pero ahora que se lo pensaba mejor y con la cabeza completamente fría le parecía una tontería. ¿Qué pasaba si se echaba para atrás en ese momento? Ella podía hacerlo, podía dejarlo por la paz y seguir con su vida normalmente. Pero aun así la duda estaría siempre ahí, asechándola.

¿De dónde venía realmente Camila?

Vamos, Cami. Tú puedes, no te rindas ahora. Se repitió el mismo mantra que se había compuesto en el auto de camino a casa de Brooke.

En el mismo momento en que presionó el botón del timbre su corazón se paró un breve segundo. Cerró sus ojos con fuerza y cuando los abrió se encontró con el rostro contrariado de la pelirroja que la observaba fijamente y en silencio, casi como si estuviese ante la presencia de un fantasma.

—Camila ¿Qué haces aquí?—titubeó en voz baja.

—Tengo que hablar contigo—inquirió la pelinegra jugueteando con el dobladillo de su blusa. Los ojos verdes de la mujer se desenfocaron un segundo, soltó un suspiro y le ofreció una sonrisa cansada.

—Por favor, no me hagas traicionar la confianza de tu madre—pidió en un hilo de voz.

— ¿Puedo pasar?—Brooke la observó y luego se hizo a un lado para que la chica pudiese pasar.

—Tu madre realmente está pasándola muy mal. Dice que tú no le diriges la palabra para nada y Madison hace de interlocutora ¿en verdad crees que es una buena idea inmiscuir a tu hermana de diez años en esto?—soltó apenas ambas se encontraron sentadas en los sillones rojos de la sala. La chica soltó un suspiro exasperado y negó levemente.

— ¿Y si es una buena idea que mi madre adopte la actitud de una chica de cinco años? Traté de hablar con ella hasta el cansancio, traté de hacerlo de manera civilizada ¿y sabes que fue lo que obtuve como respuesta, Brooke? ¡Nada! Porque Marcelle decidió quedarse callada...es como sí planeara llevarse el secreto a la tumba—bufó molesta—Supongo que sí es algo que me incluye entonces yo debería de saberlo—explicó ofendida.

—Tal vez para Marcelle todo esto es muy difícil, Cami.—la chica negó de inmediato.

—Claro, yo me la estoy pasando bomba—puso sus ojos en blanco en signo de ofensa y Brooke suspiró.

—Bueno, supongo que en eso tiene razón. Esto no es bueno para ninguna de las dos.—hizo una pausa—Dios, es horrible.—masculló con el ceño fruncido.

—¿Tú sabes quién es en realidad mi padre, no?—cuestionó sin rodeos. La mujer se echó para atrás y apoyó su espalda en el respaldo acolchado del mueble. Frunció sus labios y apartó la mirada de los ojos de Camila.

Una vez. Ella solamente había visto a Marcus una sola vez y eso le bastaba para darse cuenta que Camila había heredado sus ojos. Eran tan idénticos, esos ojos color ámbar que parecían tener pequeñas motas doradas enmarcados por largas, espesas y negras pestañas.

HEY DANNA (LCDLP#2) |CNCO|TERMINADA.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora