Hay días en los que crees que la vida no tiene nada importante para ti,
no lo ves, hasta que te sucede.
Esta es la historia de dos chicos que se conocieron por casualidad.
Jared; amante de las palabras, fiel a la realidad.
Ophelia; sueños y fantasí...
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Nuevamente hemos tenido la junta para la dar la bienvenida al inicio del semestre. Por fin hemos tomado decisiones y hemos comenzado con todo, ya era hora pues estamos contratiempo.
Nuevamente tuve que pedirle prestado su celular a Sebastián pues el mío lo sigue teniendo Lia, aunque debería decir que ya es más suyo que mío, de cualquier manera ella lo necesita más que yo ahora.
Hacemos lo que la vez pasada, mientras yo estoy en reunión, ella va a dar una vuelta por ahí, para después encontramos en el parque e irnos juntos a casa.
—Llegaron a tiempo para comer— dice la abuela, cuando nos ve entrar.
—¡Ya tenía hambre!— suelta Lia, sin más.
No es hasta que la abuela la mira sorprendida, con sus ojos bien abiertos, cuando lo entiendo la recepción de sus palabras. Ella no tendría que estar hablando español. Apenas puedo reaccionar y cerrar la puerta detrás de mi, me da la impresión que cualquier movimiento puede delatarnos.
Mierda Ophelia, todo por la comida.
—¿Has hablado español?— pregunta la abuela, alegre y sorprendida.
—¿Lia ha hablado español?— ahora mamá es quien pregunta, saliendo de la cocina. Llega hasta la mesa y deja la comida que traía en las manos. Ambas lucen sorprendidas, al igual que yo.
—Oui... uhm Jared, cacahuète, il était un petit homme, qui avait une drôle de maison.
No entiendo que es lo ha dicho pero sonó tan francés que hace que el aire vuelva a mis pulmones. Lia voltea a verme con una sonrisa discreta dibujada en su rostro, con la mirada me pide disculpas; no fue mi intensión, es lo que supongo que me está diciendo. No puedo culparla, he llegado a conocerla lo suficiente para saber que la comida es su debilidad más grande pero creo que tiene que controlarse más sino quiere que todo esto se vaya por la borda.
—Ha dicho que sí y que le he enseñado algunas frases en español— ni siquiera entendí lo dijo pero para salir libres de esto, algo así tuvo que haber dicho, ¿verdad?
—¡Que buen amigo eres Jared! Enséñale más, me gustaría platicar con ella— pide la abuela demasiado ilusionada.
—Sí, sería mejor para todos nosotros— habla mamá, quien sonríe hacia Lia.
—Oui, oui, s'il te plait Jared— ahora se une Lia.
Entrecierro los ojos en su dirección. Es buena actriz, tengo que admitirlo.
—Lo haré— sonrío aún recobrando el aire pues pensé que había llegado nuestro fin. Lia y yo vamos hasta la mesa y nos sentamos uno frente al otro, su mirada cómplice no se despega de la mía.
Todo este plan está saliendo tan bien. Sólo ruego que siga así.
—¡Hora de comer!— mi madre comienza a servir la comida mientras que nosotros tres esperamos.