Hay días en los que crees que la vida no tiene nada importante para ti,
no lo ves, hasta que te sucede.
Esta es la historia de dos chicos que se conocieron por casualidad.
Jared; amante de las palabras, fiel a la realidad.
Ophelia; sueños y fantasí...
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Nunca antes me había sentido tan nervioso por hablar con mi madre, ni siquiera cuando no pude ganar el concurso de deletreo en primero de secundaria, uno de los más importantes hasta el momento pues era a nivel nacional.
Llegué a casa muy decepcionado por el resultado que tuve, ni siquiera estuve entre los tres primeros lugares. Sabía que eso haría enojar a mamá mucho más. Ella no pudo ir por su trabajo pero mi abuela y hermano fueron conmigo.
Siempre ha querido que sea el mejor, que dé todo de mi para obtener reconocimientos o diplomas y entrar a una buena universidad. No es que yo no lo quiera pero a veces siento que mi madre ha querido cumplir su sueño a través de nosotros, de mi hermano Gustavo y de mi.
Por lo que la abuela nos contó, mi madre siempre quiso entrar a la universidad pero sus planes fueron frustrados cuando quedó embarazada de mi hermano. Ella estaba feliz por su primer hijo pero destrozada porque tenía que dejar un sueño por el que tanto se había esforzado en alcanzar.
Suelto un suspiro y decido tomar mi celular de una vez por todas, llegó el momento que había alargado por horas pero ya casi es medio día y no puedo ser tan cruel para no comunicarme con mi madre, no cuando puedo imaginarme por lo que está pasando por mi culpa.
—Hola...— es lo primero que digo una vez que han tomado la llamada, aún no sé si se trata de mi madre o mi abuela.
—¿Jared, Jared eres tú?— la voz de mi abuela resuena a través de la línea, agradezco que no haya sido mi madre quien respondiera esta llamada. —¡Dios Bendito, hasta que apareces chamaco!
—Abue... uhm ¿cómo está mi mamá?
—¡¿Cómo quieres que esté?! Su hijo se fue de casa a quien sabe donde... está muerta de la preocupación, no durmió nada pero se ha ido a trabajar.
Podría decir que la relación con mi mamá es como una montaña rusa, en un momento estamos genial pero al segundo ya estamos discutiendo, sin embargo, odio causarle problemas.
Esto es mucho peor que perder un concurso de deletreo.
—Lo sé abue, lo siento mucho de verdad pero necesito hacer esto.
—¿Donde estás? ¿Y Leáne...?
—Estoy con ella— respondo después de dudarlo. Mi abuela hace una pausa, no tengo idea de lo que esté pasando por su mente, pero estoy seguro que no se imagina ni la mitad de lo que realmente ocurre.
—¿Quieres decirme que está sucediendo con ella?— pregunta, sorprendiéndome un poco aunque no sé la razón, pero así es la abuela. Hubiera sido más extraño si se hubiera tratado de mi madre.
—Es una amiga— inicio pero no sé como continuar ¿qué se supone que le diga?
Habrán descubierto nuestro secreto pero no puedo decirle la verdad.