Capítulo 9: Huyendo

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- No, Roman, es mentira. Veronica está enojada porque la ignoras, y para llamar tu atención te da información, y tú la escuchas. - tome su mano y la alejé - Yo a Shelley la quiero, es muy amable, es el segundo día que hablamos y ya siento que nos conocemos de toda la vida. Eso no te puede pasar jamás con una chica de una sola noche, eres de lo peor, y Lo siento si no lo entiendes porque tu no experimentaste verdadero amor nunca. - Dije finalmente, él me había soltado y parecía desconcertado.
Me fui del baño corriendo.
Y llorando.
Aquella escena me había recordado a...
Simplemente corrí.
Salí del colegio y me subí a mi auto y conduje hacia los bosques.
El día era horrible, no había sol y parecía que estaba apunto de llover.
Llegue a una parte del pueblo donde sólo habían bosques y caminos, me quede allí aparcada a un costado muy escondida.
Solo necesitaba respirar.
Respirar y que nadie me jodiera la vida.
Estaba llorando. De hecho, no podía dejar de llorar. Y no pensaba bajar de mi auto.
Shelley me envió un mensaje.
- ¿Estás bien? Supe que no fuiste a clase. El portero me dijo que saliste corriendo. Roman tampoco fue a clases. ¿Sabes algo de él?
- No, Shelley lo siento. Me tuve que ir porque me surgió algo pero a Roman no lo he visto salir.
- De acuerdo, gracias. Si sabes algo avísame.
- Ok.
Le envié por último y entonces me recosté a respirar.
Me quedé simplemente viendo la nada. Pero un golpe frío me saco de mis pensamientos de un susto.
Era el chico del súper, ¿Pedro?.
Golpeó el vidrio del acompañante luego rodeó mi auto hasta llegar a mí.
Baje el vidrio rápido.
- ¿Qué tal?
- Patrick.
- Peter. - Me corrigió riendo.
- Mierda. ¿Podemos repetir esta escena para yo poder decir bien tu nombre y ahorrarnos este momento de mierda?
- Claro. - Dijo emocionado. - Jamás había rebobinado un momento en mi vida. - Dijo irónico. - O si quieres puedo decir mal tu nombre.
- Prefiero la repetición de la escena. - Bromeé. Entonces el hizo un ruidito extraño con la boca y camino para atrás.
- ¿Qué tal? - Dijo acercándose de nuevo.
- Peter.
- ¡Sí, me alegra que recordaras mi nombre! - Me burló.
- Auch, eso fue un golpe bajo. - Dije fingiendo indignación.
- Si, lo sé, fue demasiado, lo siento. ¿Hacemos otro intento?
- Estaremos toda la tarde si queremos empezar una amistad con el pie derecho. -Terminé riendo y estuvimos así unos segundos, pero entonces Peter se apoyó en el borde de la ventana abierta y me miró a los ojos.
- Y ahora dime, ¿Reagan, verdad?, ¿Qué hace una chica tan linda como tú sola en el bosque y llorando?
- No lo sé, supongo que... estoy huyendo.
- ¿De quien exactamente?
- De mi misma, de Roman, de Hemlock Grove... - Dije frustrada golpeando el volante.
- Entonces somos dos, porque huimos exactamente de las mismas cosas. ¿Quieres ser mi mejor amiga para siempre? Prenderemos fuego el pueblo y haremos un muñeco budú de Roman.
- Esa es una gran idea. - Dije muy seria.
- Mi hermana tiene una casa de tarot y brujería, si quieres intentamos.
- No perdemos nada. - Dije inocente.
- Tranquila, te prometo que todo encontrará su lugar y podrás instalarte mejor.
- Es que no quiero instalarme. Amaba el lugar en donde vivía, pero yo me tuve que ir. No él. - Se me escapó.
- ¿Él? - Dijo extrañado.
- Uh, alguien, no importa. - Traté de evitar el tema y lo cambie rápidamente. - ¿Quieres subir y te llevo a algún lado o hacemos algo?
- Claro, ¿quieres ir a un bar? A esta hora no debe haber nadie. Están todos en la escuela.
- De acuerdo. - Acepté mientras entraba a mi auto. Arranque y entonces me acorde de algo y pare de golpe.
- ¿Qué ocurre? ¿Hice algo malo? Si quieres que baje...
- ¡No! Por favor no me lo tomes a mal pero antes habías dicho que no querías ver a Roman y él hoy... Shelley me dijo que no está en clase y creo que... quizá no es seguro ir a este bar. A menos que sepas que Román no va a lugares así.
- No te preocupes, no creo que conozca este bar.
Llegamos al bar.
- Tomemos hasta vomitar. - Soltó a bajando del auto.
- Nunca estuve más de acuerdo con alguien. - Dije muy seria.
Comenzamos a caminar hacia el lugar y ya llegando comenzó el escándalo, un chico fue prácticamente echado a los golpes por otros dos tipos, entonces uno de ellos saco una botella cortada, en mi instinto estupido y arriesgado abri la puerta de atrás de mi auto y saqué un bate de béisbol.

La Nueva Vargulf - Una historia de Hemlock GroveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora