Capítulo 28: "Si nadie te vuelve a ver"

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Salí de la resonancia y alguien me saco sangre, una enfermera pelirroja, muy linda, podría ser una modelo. Parecía algo nerviosa. La miré sentada y relajada.
- Lo siento, soy nueva.
- Esta bien, también soy nueva por aquí. - bromee para que se relajara.
Salí de la sala ya caminando.
El doctor me dijo que estaba todo bien. Que presentaba signos de una pequeña contusión por el golpe en la frente pero que estaría bien.
Me quede en la sala de espera de la recepción para que me den los resultados.
Holdbrook entró y me los dio.
- Me encontré con la enfermera. Me dijo que está todo bien por el momento, que Roman salió de la cirugía y que puedes entrar a verlo cuando quieras. Creo que ahora mismo está por entrar Peter.
- ¿Está despierto?
- Si, perece que la anestesia se pasó rápido.
- Ojalá hagan las pases. - pensé en voz alta.
- ¿Están peleados?
- Parece.
- Bien, me dijo el médico que no quieres llamar a tu mamá para no preocuparla, pero cuando vuelva... tengo que hablar con ella, por favor dile que se comuniquen conmigo. Por ahora eres libre, después hablaré con Román.
- Bien. - paré antes de alejarme. - Ah, detective, gracias. - dije sinceramente.
- Ahora que no me odias puedes llamarme Ben, o la malapalabra quizá funcione mejor.
- Gracias Ben. - sonrió un poco.
- Te prometo que haré todo para que se pudra en la cárcel.
- Si despierta. - bromee.
- Hierba mala nunca muere.  - me dijo alejándose.
Resulta que Sebastian había entrado en coma, después de los golpes que recibió y de gastar sus energías apuñalando a Román se desmayó y cayó en coma.
Dijeron que no era nada, que no estaría más de dos días. Me daba igual. Yo había estado en coma más de dos días y él solo se había preocupado en cómo evitar la cárcel. Mi turno.

Me acerqué a la sala de Roman, iba a entrar cuando no escuché nada. Peter estaba ahí adentro y no se podía escuchar nada. Significaba que no había gritos, que no peleaban. ¿Y si de verdad iban a hacer las pases y entonces los interrumpía?
Me asomé a la puerta apenas un poco más. Mientras miraba a los costados, temía verme como una abuela chismosa, aunque medio tarde seguramente.
- ¿Como estás? - Peter hablaba por lo bajo, determinado pero con miedo y arrepentimiento en su voz.
- ¿Cómo me veo?
- Como Luisa Lane después de que le cayó una roca encima. - Peter ya estaba relajado.
- Básicamente...
- Como mierda. - interrumpió.
- De verdad, gracias eh. Si me quiero matar te llamo.
- ¿Qué va a pasar con tus heridas?
- De pronto te preocupo. - Román se oía muy testarudo, queria entrar y golpearlo.
- Vamos, no lo hagas difícil.
- Y de pronto es mi culpa.
- ¿Cómo te operaron? ¿Qué te paso, Román? - Ahora Peter sonaba desesperado por respuestas.
- No estoy bebiendo, estoy en una especie de rehabilitación.
- ¿Y que comes?
- Encontré un suplemento, es algo lento.
- ¿Me dirás que es?
- No. - lo corto Roman rápidamente.
- ¿Por eso no sanas?
- Sano, pero a mi ritmo.
- ¿Casi humanamente hablando...? - ¿Acaso Peter dijo " Casi humanamente hablando"?
- Y todo duele más.
- ¿Por qué haces esto?
- Porque odio en lo que se convirtió mi mamá. Soy casi un bebé en lo que respecta mi condición y cuando bebo no me puedo concentrar en nada.
- ¿Y qué pasó con...?
- No. Ahí no te podes meter.
- Lo siento.
- No fue suficiente antes, ahora que tengo un metal adentro menos.
- ¿Cuando te quiten los puntos...?
- Hipnotizaré a la doctora o falsificaré un cambio de hospital, no se. Después pienso en eso, ahora vigílala a Reagan. Es por lo único que te sigo viendo la cara.
- Preocúpate un poco por tu identidad también. - Peter parecía regañar a Román.
- Si me voy al circo te llevo conmigo, cachorro. - Román finalmente se relajó. Sentí su voz más juguetona, algo amenazadora pero... un paso a la vez.
Esperen, ¿cachorro?

- Reagan Zorra Nielsen. -una voz me hizo saltar de golpe y alejarme de la puerta asustada- ¿Ahora que mierda le hiciste a mi hermano? - gritó el hermano mayor de Sebastian, su papá venía detrás de él.
- Tu hermano me golpeó y apuñalo a alguien más. Y yo solo le dije que eran un imbecil.
- ¿Qué? Mentira. Deja de decir estupideces.
- ¿Estupideces? Ah, cierto que entre asesinos y violadores esto es muy común, una estupidez de todos los días.
- Lávate la boca perra.
Su hermano se acercó a enfrentarme, levantó un brazo y parecía listo para golpearme.
- Hey, metete con alguien de tu tamaño. - Peter salió y se interpuso entre nosotros, y tomó el brazo de Derek antes de que me golpeara.
- Y de tu edad. - dijo Holdbrook detrás de él. - señor Derek Vega, queda usted arrestado por intento de agresión a una menor de edad. Y usted señor Vega - Miro al papá de Sebastian que parecía más cansado que enojado. - búsquese un buen abogado. Con la grabación de su hijo menor ingresando ilegalmente a una propiedad privada, violando su orden de restricción y agrediendo a la menor Nielsen en su propio hogar, y su hijo mayor intentando agredirla en el medio de la guardia... queda más que claro que algo mal hizo en su crianza. Llévenselo. - Holdbrook hizo un gesto con la cabeza para que dos policías se acercaron a Derek.
- Lo que faltaba. - dijo Derek mientras salía.
- También me repugna verte. - le grité a Derek. - Señor Vega. - lo salude respetuosa. Peter se quedó detrás de mí.
- Solo vine a ver si mi hijo está bien. Mi esposa no está para defender a los imbeciles de mis hijos Reagan. Te pido disculpas. Desde ya te aviso, no van a salir de la cárcel. Solo vine a tramitar el traslado.
- Gracias. -
El señor Vega y yo nos odiábamos. Pero después de 15 encuentros con abogados entendió que su hijo estaba enfermo, y es un Imbecil. No lo quiere para nada, no desde que discutieron frente a mí y Sebastian le demostró a su papá que era un imbecil enfermo. Él mismo me gritó "vas a ser mía aunque sea lo último que haga", y solo entonces su papá entendió que si seguía defendiéndolo iba a acabar con todo su dinero.
Aún así la esposa del Señor Vega los defendía a muerte, y aunque él lo prometa, nada me asegura que su mamá no intentará sacarlo allá en California.
- Nos vemos. - me saludó muy frío alejándose.
Lo mire irse.
- ¿Estas bien? - Roman se había levantado y acercado a la puerta.
El alivio me recorrió entera. Román ahí parado como si nada. Pero después me sorprendió que se parara si recién lo habían operado.
Aqui habia algo raro.
y todo me llevaba a esa extraña conversación.
Parece que él se recuperaba extrañamente rápido.
- Oye, recién te operan. Tienes que permanecer en cama. - Peter ayudó a Román a sentarse.
- Voy a hablar con el señor Vega, permiso. - dijo Holdbrook dejándonos solos en la habitación con Peter.
Román se recostó con dificultad.
- ¿Estás... sanando? - pregunte.
- ¿De que hablas?
- ¿Cómo está la herida?
- ¿Qué? - me miro sorprendido.
- Eso, ¿Comó estás vos? - trate de relajarme, porque me sentía actuando como una loca.
- Bien.
- ¿Te duele?
- Un poco. - ¿Acaso me estás mintiendo, Roman?
Se corrió la remera de hospital y pude ver un vendaje con sangre. Bien, tenía sangre. - ¿tu cómo estás? - me corrio un mechón del cabello.
- Estaré afuera. - dijo Peter.
- No. Quédate, ustedes... estaban hablando o algo. Como sea, me tengo que ir a casa - le dije.
- Mmm, igual me tengo que ir. - Peter salió primero.
Antes de salir mire a Roman, me sonrió desde la camilla.
- ¿Puedo hablar un minuto mas contigo? - Su pedido me agarró por sorpresa.
Quiza el queria decirme algo, algo sobre "eso".
- Si, claro.
- Es sobre... el beso que me diste. - me agarró desprevenida.
- Roman, yo... - no tenia idea que decir. No me habia olvidado de ese magnifico beso, me dio electricidad por todo el cuerpo, fue... algo raro y genial, pero era un mal momento en mi vida evidentemente.
- No, no te preocupes... se que lo hiciste porque estaba enojado... y, quiero que sepas que entiendo. Despue de todo, se que solo estabas alterada y tratabas de calmarme. Yo ya no soy... el tipo de chico que golpea a alguien hasta tratar de matarlo, ¿sabes?
"¿Ya no?, ¿ya?"
- Mira, se que quieres decir pero... esta bien. es que despues de el espectáculo que te hice pasar no creo... no creo estar lista para arruinarle la vida a nadie.
- Reagan - De pronto dijo mi nombre con una tranquilidad que me inundo. - Mi vida ya esta arruinada. - Dijo casi riendo con miseria. - Soy un imbecil, no quiero insistirte, de verdad, solo quiero que sepas que estoy aqui. Lo que trato de decir es... que sigo siendo tu amigo, aunque me frienzone a mi mismo, para lo que necesites estoy.
- Gracias... - él se quedó mirandome. Y su mirada pacifica casi me himnotizo, hasta que mis pensamientos se recobraron. Rehabilitacion... Esa palabra me daba vueltas.
- Tu... ¿Te drogas o algo asi?
- ¿Qué?
- No, es solo que... parece que la herida no te afecto tanto como parecia... quiza algun tranquilizante o algo asi hizo que... te levantaras ahora por ejemplo.
-  No, digo, si lo hice alguna vez pero no. Estoy limpio y no soy de esas adicciones... solo soy valiente. Y tengo algo de adrenalina.
- Claro, nos... nos vemos mañana.
- Nos vemos.
- Gracias Roman, se que no eres ese tipo de chico.- Solté por ultimo. Él me miro mas tranquilo, pero casi no sonreía.

La Nueva Vargulf - Una historia de Hemlock GroveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora