- Soy tu mejor amiga y siempre lo seré. Sabes que te apoyaré en todo, pero no quiero verte caer. Y con Gavin...no sé... - A pesar de que me había sincerado sobre lo bien que me siento cuando estoy con Gavin, a Laura no le gustaba la idea de que salieramos juntos. Pensaba que, tarde o temprano, me acabaría haciendo daño.
Alguien llamó a la puerta, Laura y yo nos miramos confundidas. Mi padre no podía ser, ya que sus llaves no parecían estar por aquí, pues se las había llevado. Me acerqué hasta la puerta y miré cuidadosamente por la mirilla, era Gavin.
Abrí la puerta y le hice un gesto con la cabeza, invitándole a pasar. Parecía nervioso y preocupado.
- Hablando del rey de Roma - Dijo Laura al ver a Gavin.
Gavin le miró molesto e ignoró aquel comentario.
- Sé que no debería haber venido, está muy mal que me presente aquí, de repente, después de lo que ha pasado con tu padre, pero no me cogías el puto móvil y estoy muy preocupado por ti. Solo necesitaba ver que estabas bien. - Lejos de decirlo con amabilidad, sonó bastante duro. Incluso enfadado, diría yo.
Laura me miró divertida y comenzó a caminar hacía la puerta, dispuesta a marcharse.
- Yo mejor me voy, ¿vale? Ya hablaremos? - Sé despidió con la mano y salió de mi casa.
Me acerqué a Gavin, le cogí de la mano y nos sentamos en el sofá.
- Lo siento, no quería empeorar más las cosas. - Le expliqué un tanto cansada.
- ¿Qué quieres decir? - Preguntó asustado.
- Creo que deberíamos esperar a que todo se calme durante unos días.
- ¿Me estás dejando? - Dijo con ironía.
- No... Solo digo que quizás, deberíamos darnos un pequeño tiempo. Sólo unos días hasta que mi padre...
- No pensaba que eras ese tipo de persona, que huye a la primera de cambio cuando las cosas se tuercen. - Me interrumpió enfadado.
Negué con la cabeza y él hizo ademán de levantarse, pero le agarré fuerte del brazo.
- Gavin, escúchame, por favor.
- No, escúchame tú a mí por una maldita vez. Pensarás que para mí todo esto es muy sencillo, pero la gente habla. Mis amigos tampoco están de acuerdo con esto. Para todo el mundo soy un puto gilipollas que se está aprovechando de una niña y estoy hasta las pelotas de todo esto. Así que sí, quizás tengas razón. Deberíamos irnos a la mierda. - Se soltó de mi agarre bruscamente y caminó con firmeza hasta la salida, ignorando mis inútiles súplicas por que se quedase conmigo. Se le veía muy enfadado, pero también demasiado dolido.
- Gavin, por favor. Espérame, no quería decir eso. - Grité por encima del sonido que hacía su moto al arrancar.
No me hizo caso y se marchó, dejándome allí, sola y sintiéndome como la peor persona del mundo. No podía evitarlo.
Estaba empezando a hartarme de que hiciese lo que hiciese, molestase a alguien. Al final, debería hacer lo que a mí me diera la gana, porque nunca conseguiré que todos estén de acuerdo conmigo. Estoy harta de que todos puedan hacer lo que quieran con sus vidas menos yo.
Sabía que estaba mal, pero necesitaba una copa. Así que saqué la botella de la que bebió mi padre ayer y me serví un whisky. Me bebí un par de copas hasta que la realidad dejó de parecerme tan mala. No es que estuviera contenta, pero conseguí que todo me diese un poco igual.
Lo sé, soy una hipócrita. Ayer estaba hablándole a mi padre sobre lo malo que era lo que hacía y ahora lo estaba haciendo yo. Supongo que así es como funcionamos todas las personas. "Consejos vendo, pero para mí no tengo"
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Detective Reed.
Fiksi Penggemar"Siempre has dicho que no te fijarías en los chicos malos. Pues en menudo te has ido a fijar...Y ya sabes que quien juega con fuego se acaba quemando. Gavin Reed te llevará hasta el límite...
