Has salido a tu padre.

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- No esperaba verte por aquí. - Dije molesta.

Sus amigos rieron divertidos.

Me miró confundido y mordió su labio. Tuve que apartar la mirada para no sonreír, aquel gesto me gustaba demasiado cuando venía de él.

- Tengo que irme, me están esperando. - Cogí la copa y me marché de allí sin mirarle.

Fui dando empujones a todo el mundo hasta que llegué a la primera fila. Jason y Laura se estaban, besando, pero cuando  llegué se separaron.

- ¿No nos traes una? Qué mala amiga eres... - Bromeó Laura.

Sonreí con falsedad y le di un trago a la bebida.

Los músicos salieron al escenario y después de presentarse, comenzaron con la actuación. No lo hacían nada mal, de hecho, he de reconocer que eran muy buenos. Pero yo estaba demasiado asqueada con todo para poder disfrutar de nada.

Mi móvil vibró un par de veces, pensé que sería mi padre, por lo que quise revisar los mensajes rápido. No sé si todos los padres serán así de histéricos, pero si tardaba más de cinco minutos en contestarle aparecería hasta el FBI para buscarme.

- Perdona que no te lo haya dicho antes, pero estás muy guapa.

Era Gavin.

- Eso díselo a tu novia, la del otro día.

Lo busqué con la mirada para ver  qué cara se le había quedado al leer aquel mensaje, pero no lo veía por ningún lado.

Laura y Jason estaban abrazados, disfrutando alegremente del concierto, de vez en cuando se besaban, pero a mí no me hacían ni caso. Necesitaba otra copa.

- Voy a por una copa - Grité por encima de la música.

Siguieron besándose sin si quiera hacer algún gesto que me demostrase que me habían escuchado.

Volví de nuevo a la barra y me pedí otra copa, tras otra.
Lejos de pasarmelo bien, estaba mareada, tenía muchísimo calor y lo único que quería era irme a casa.
Me levanté torpemente del taburete y me tambaleé por todo el público buscando a Laura y a Jason.
No estaban dentro, quizás habían ido al baño. Así que fui al baño de chicas para mirar si Laura estaba allí, pero no estaba. Decidí salir fuera e ir hasta su coche, pero el coche ya no estaba aparcado allí.

"Hannah, estás borracha. Te habrás equivocado de sitio" Pensé.

No me había equivocado, era allí.
¡Se habían ido sin mí! Busqué mi móvil para llamarles, pero no lo tenía. ¡Había perdido el puto móvil!
Estaba enfadada y triste a la vez. Me sentía tan estúpida... No tendría que haber salido aquella noche.

Comencé a caminar en busca de una parada de taxi, pero no llevaba dinero suficiente para un taxi, ya que me lo había gastado todo en whisky. No podía hacer nada, lo único que me quedaba era pedirle el móvil a alguien y llamar a mi padre para que me viniese a buscar. Pero eso sería como cavar mi propia tumba. Si me volvía a pillar borracha no volvería a ver la luz del sol.
No me quedaba otra que volver andando.

Iba caminando por el arcén de la carretera cuando escuché el sonido de una moto que se acercaba rápidamente hacía mí.
Me giré para ver como pasaría de largo, pero en lugar de eso, paró en seco a mi lado.

- ¿Qué narices haces, Hanna?

- ¿Gavin?

- Vamos, te llevo a casa. - Dijo con autoridad.

"Si, claro. Más quisiera"

- No, que me apetece dar un paseo para despejarme.

- No te lo estoy pidiendo, te lo estoy ordenando.

- ¿Pero tú quién coño te crees que eres, mi padre? - Le espeté molesta.

- Que te subas a la puta moto, Hanna ¡No te lo repetiré dos veces!

- Vale, vale. Tranquilo, joder y no grites, que me duele la cabeza.

- Pues al final si que has salido a tu padre... - Bromeó entre risas, ahora más calmado.

- ¡Que te calles!

Menuda nochecita...

Detective Reed. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora