El concierto se realizaba en un pequeño local en el que seguramente, había más gente de la que estaba permitida. Aquel antro apestaba a sudor, alcohol y tabaco. La música rock estaba demasiado alta y me estaba dejando sorda.
- Quédate detrás de mí y no te separes en ningún momento, ¿entendido?
Asentí efusivamente con la cabeza y me coloqué detrás de él. A medida que nos abríamos paso entre la espesa multitud, le agarraba más fuerte del brazo para no perderle, ya que la gente me empujaba y no dejaban de darme codazos por todas partes.
- ¿Estás bien? - Gritó por encima de la música cuando por fin encontramos un hueco cerca del escenario.
- Sí, sólo un poco dolorida. - Hice una mueca de dolor mientras me tocaba el hombro preocupada.
- Ven aquí. ¡Nadie volverá a tocar a mi chica! - Me colocó delante suya y rodeó mi cadera con sus fuertes brazos. Apoyó su cabeza sobre mi hombro y pude notar como sonreía feliz.
El concierto no tardó mucho en empezar, los músicos aporreaban las cuerdas de sus guitarras mientras el cantante emitía sonidos indescriptibles, era como si un monstruo estuviese gritando amargado. El batería era un desastre, parecía que no se sabía ni una maldita canción. Eran horribles y a Gavin le hacía mucha gracia las caras de asco que yo no podía evitar poner.
No sé como narices no me sangraban los oídos...
- No pensaba que eran tan malos, creía que serían como The Knights Of The Black Death. - Dijo entre risas. - Por el mal rato que te he hecho pasar, te invito a una cerveza.
- ¿Sólo a una? - Le miré muy sería para hacerle saber que no bromeaba y que me sentía ofendida.
Gavin abrió mucho los ojos sorprendido.
- ¡Joder con la princesa! - Los dos reímos como si la vida nos fuese en ello y después, Gavin volvió a colocarse delante de mí para abrirse paso hasta la barra. Por suerte, se marchaban dos personas, dejando los asientos libres para nosotros.
- Dos cervezas - Le indicó Gavin al camarero.
Estuvimos un rato charlando y bebiendo hasta que un motero de unos cincuenta años se plantó en frente de nosotros. Era el triple de grande que Gavin y su cuerpo lleno de tatuajes de calaveras y dibujos extraños que no sabía interpretar, no me inspiraban demasiada confianza que digamos.
- Hola, preciosa...
- ¿Qué coño has dicho? - Gavin retiró rápidamente el botellin de cerveza de su boca para interrumpir furioso a aquel tipo.
Le miré y apoyé mi mano en su muslo tratando de calmarlo. Si lo ignorabamos, seguramente acabaría marchándose porque lo que quería era pelea y Gavin estaba dispuesto a darsela.
- Estaba hablando con la señorita. Está pidiendo a gritos que un hombre de verdad la saque de aquí. - Habló como si nada.
- No tienes nada que hablar con mi novia, asqueroso. Así que vete a tomar por culo de aquí. - Estaba que echaba humo y nunca lo había visto tan enfadado. Sabía como era Gavin y tenía miedo de que esa noche acabase todo muy mal.
El hombre agarró a Gavin de la camisa y lo empujó contra la barra. Se acercó a su cara y masculló furioso - Conmigo, vigila ese tonito si no quieres que te mate, gilipollas.
Gavin no se asustó, de hecho, aquello sólo pareció cabrearle más. Tenía los nudillos blancos de apretar los puños con todas sus fuerzas. Sabía que no iba a poder controlarse mucho más.
- Vámonos, Gavin. - Le pedí asustada mientras intentaba colarme entre medio de ellos dos.
- Te voy a reventar la puta cabeza... - Murmuró Gavin alzando el puño con precisión para atizarle un puñetazo en la mandíbula al mayor.
Me aparté rápidamente para no salir herida ya que comenzaron a darse puñetazos, empujones y patadas como dos energúmenos mientras yo pedía a gritos que alguien les separase. Todo el mundo gritaba animándoles a que siguieran peleándose, a comportarse como animales salvajes. Gavin tenía los brazos llenos de arañazos, moratones y le sangraba la cara por los golpes que no dejaba de recibir. Si no hacía algo, aquel hombre conseguiría matarlo. En aquel momento, me daba igual lo que pudiera pasarme, lo único que quería era sacar a Gavin de allí. Así que me acerqué a aquel hombre e intenté agarrarlo por detrás para que Gavin pudiera salir corriendo, pero su codo acabó golpeandome de lleno en la cara, me tambaleé mareada y caí al suelo. Nadie hizo nada, seguían gritando como locos y nadie estaba dispuesto a ayudarnos.
Presa de la desesperación, me acordé de que Gavin siempre llevaba su pistola encima, así que gateé hasta acercarme lo suficiente para coger su arma. No había disparado en mi vida, pero el miedo y la adrenalina me hicieron espabilar. Quité el seguro, apunté al techo y disparé un par de veces. Todos empezaron a correr hacia la salida. Yo caminaba en dirección contraria, empujando a la gente con todas mis fuerzas para llegar hasta Gavin, quien estaba tumbado de malas maneras encima de un taburete, apoyando su espalda en la barra.
ESTÁS LEYENDO
Detective Reed.
Fanfiction"Siempre has dicho que no te fijarías en los chicos malos. Pues en menudo te has ido a fijar...Y ya sabes que quien juega con fuego se acaba quemando. Gavin Reed te llevará hasta el límite...
