Aprobar los exámenes bimestrales con buenas calificaciones es la única preocupación de Nadia, una risueña adolescente con notas desastrosas. Convencida de que debe hacer algo al respecto, acepta el consejo de sus profesores y busca ayuda de la perso...
Capítulo sin corregir. Si encuentran algún error por ahí, me avisan. No olviden votar y comentar. Besosss<3
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Cuando el timbre del descanso suena, lo primero que hago es acercarme al afiche pegado en un mural que anuncia las esperadas Olimpiadas Matemáticas, este contiene toda la información necesaria para aquellos que van a asistir a dicho concurso, ya sea como barra o como participantes. Como en todos los años, es el profesor jefe de plana, el encargado de llevar al representante del colegio junto a su compañero de apoyo —yo, en este caso— hasta la mencionada ciudad en donde se realizará el concurso. Todos los gastos corren por cuenta de Midtown así que no hay problema con eso. Mañana es el día en que Raph y yo nos iremos para poder estar presentes en dicho evento.
—Así que la roca con cerebro y tú van a irse juntos —habla Ale, apareciendo a mi derecha, leyendo el afiche que estoy mirando con fascinación—. Tú no te rindes, ¿eh?
—Sabes bien que no fue mi idea —respondo dando un resoplido—. Además, no soy la única que no se rinde. ¿O acaso Stephen ya se rindió contigo?
Ella cambia su expresión sonriente a una de completa seriedad al oírme.
—Ah, no me hables de ese tarado. Aún no acepta ser mi esclavo, resultó muy digno el muy idiota. Tampoco me ha devuelto la pulsera que me quitó, resulta que ahora es él quien la usa en todo momento como si fuera de su propiedad.
Lo último me sorprende. ¿Stephen llevando puesta la pulsera de Ale? Él, que es prácticamente es el chico más codiciado y aclamado por las chicas de mi salón e incluso por el de otros, ahora lo único que hace es centrar su existencia en molestar a Ale. ¿Quién lo diría? Un momento, está más que claro que trama algo. Pero por supuesto, él lo único que quiere ahora es su posesión valiosa de vuelta. Desde aquella vez en el comedor en que él se la llevó cargada cuando ella pensaba seguir leyendo fragmentos de su diario a todos los estudiantes que estaban presentes almorzando para ridiculizarlo, la rivalidad entre los dos se ha ido acrecentando. Ale no lo soporta y él solo se divierte molestándola. A pesar de sentarse juntos tienen una guerra declarada. Tengo un extraño presentimiento de que eso no va a terminar en nada bueno.
—Tal vez esté planeando algo.
—No sería el único. ¿Ya te dije lo que pienso decir en mi discurso de presentación del equipo?
Al principio no entiendo a lo que se refiere, pero después al verla a la cara, entiendo perfectamente. Demonios.
Ale es la encargada de presentar a su equipo de porristas en el juego de mañana. Donde todos, TODOS —estudiantes, padres, profesores, personal administrativo de la escuela e invitados— van a estar. Tal vez olvidé mencionarlo, pero siempre, al mismo tiempo que las Olimpiadas Matemáticas (cuando estas no se llevan a cabo en nuestra escuela), se realiza el Campeonato de Lacrosse en el que nuestro equipo compite con el de otra escuela para ganarse el premio y llevar a Midtown a escalar un puesto en la lista de las escuelas con los mejores jugadores. Es en estas circunstancias en donde entran en escena las porristas de la escuela y su dichoso discurso...