21

5K 435 68
                                        

​Sus palabras me habían dejado helada, sin saber cómo reaccionar. ¿Realmente hablaba en serio o solo era un arrebato de rabia por la situación? Si era lo segundo, podía entenderlo, pero si no... sus palabras necesitaban una explicación urgente, porque me habían dolido en lo más profundo.

​—¿Estás hablando en serio? —quise saber, buscándole la mirada.

​Él no retrocedió; al contrario, se aproximó peligrosamente a mí, invadiendo mi espacio personal.

​—No estoy para jueguitos de adolescentes castigadas por su madre —soltó con frialdad. Me tomó de la mano y me atrajo bruscamente hacia su cuerpo—. Tu madre no puede prohibirte nada. Eres mayor de edad y tienes derecho a hacer lo que te dé la gana.

​—No es tan simple, Jimin —repliqué, tratando de mantener la calma. Comencé a acariciar su cabello, intentando apaciguar la fiera que parecía llevar dentro—. No puedo hacer lo que quiera porque sigo viviendo bajo su techo y dependo de ella. Tengo dieciocho años, pero sigo siendo su hija y vivo en su casa.

​Jimin parecía desesperado. Su respiración se volvió errática, agitada, y sentí cómo sus dedos se hundían con fuerza en la piel de mi cintura, como si temiera que me fuera a escapar.

​—Eso no importa. Olvídate de todo eso, yo voy a cuidarte —sentenció antes de buscar mis labios y atraparlos en un beso repentino.

​Le correspondí, aunque me sentía algo incómoda; el beso era demasiado rápido, casi salvaje, cargado de una urgencia que me asustaba. Cuando nos separamos por falta de aire, nos quedamos mirándonos fijamente. Me encantaba estar así de cerca, sentir su calor y besarlo durante horas, pero su plan era una locura. Lo amaba, de eso no tenía duda, pero no tenía el valor necesario para huir de casa así como así. Simplemente, no podía.

​—Vámonos ya —insistió, tirando de mi mano.

​Me solté de su agarre de inmediato para frenarlo. Sus ojos se clavaron en los míos, cargados de una molestia que me hizo estremecer. Estaba realmente cabreado.

​—Hablaré con mi madre —murmuré casi en un susurro—. Intentaré que acepte lo nuestro, que nos dé su consentimiento.

​Jimin soltó un bufido de frustración y se restregó la cara con ambas manos.

​—Ya te lo dije: si no te vienes conmigo ahora, no volverás a verme —su voz sonó tan tajante que un escalofrío de puro terror me recorrió la columna.

​La sola idea de perder a Jimin me causaba un dolor insoportable. Quería estar con él, desesperadamente, pero me estaba acorralando. Si me iba, mi madre me buscaría hasta debajo de las piedras y, cuando me encontrara, me encerraría de por vida. Y si me iba con él... ni siquiera sabía qué futuro nos esperaba.

​—Jimin, por favor...

​—¡JungIn! —La voz de mi hermano, acompañada de unos golpes secos en la puerta, me cortó la respiración. Miré a Jimin asustada, pero él ni se inmutó—. Ábreme, necesito hablar contigo —insistió Jungkook desde el otro lado.

​Me quedé paralizada. No podía abrir y dejar que Jungkook encontrara a Jimin en mi habitación. No sabía qué versión de la historia le habían contado ni cómo reaccionaría al verlo allí.

​—Dile que se largue —ordenó Jimin en un susurro autoritario.

​Negué frenéticamente con la cabeza y señalé la ventana por la que había entrado.

​—Vete —le supliqué en voz muy baja—. Mañana te buscaré y hablaremos de todo esto, te lo prometo. Pero ahora, por favor, vete.

​Jimin se movió con rapidez, acortando la distancia entre nosotros hasta quedar a milímetros de mi rostro. Me sostuvo la mirada con una intensidad que me dejó sin aliento.

​—Mañana te espero en mi casa —sentenció. Sin decir más, salió por la ventana y bajó con agilidad.

​Corrí hacia la puerta y giré la llave. Al abrirla, me topé con un Jungkook que parecía haber heredado el mal humor de mi madre. Al parecer, hoy todo el mundo se había puesto de acuerdo para estar molesto conmigo.

​—¿Qué demonios hacías ahí adentro para tardar tanto en abrir una maldita puerta? —bufó, entrando a mi cuarto para examinarme de arriba abajo—. Mamá está furiosa contigo —añadió alzando las cejas—. Y yo también.

​No pude evitar soltar una risa amarga y sarcástica.

​—¿En serio, Jungkook? Por favor, ¿desde cuándo te importa lo que yo haga?

​—Desde siempre —respondió con una seriedad que me borró la sonrisa—. Sé que no somos los hermanos más unidos del mundo, pero sigues siendo mi hermana. ¿Crees que me hizo gracia enterarme de lo que tienes con Jimin?

​Sus palabras, aunque duras, me conmovieron un poco. Era cierto, no éramos de darnos abrazos ni decirnos "te quiero", pero él era una de las personas más importantes en mi vida.

​—Lo siento —dije al ver su expresión de padre regañón—. Pero no creo haber hecho nada tan grave. ¿Qué tiene de malo que estuviera con él? —intenté defenderme, buscando su empatía.

​—No tendría nada de malo si fuera tu novio oficial. O si fueras una chica de esas que se andan regalando por ahí. Pero no, In, tú eres mi hermana y ya sabes cómo es mamá con estas cosas.

​Suspiré, sintiendo el peso de la culpa sobre mis hombros. ¿Tan terrible era haberme acostado con Jimin y tener esta relación tan extraña? Al principio yo también tenía mis dudas, pero al enamorarme de él, el resto del mundo dejó de importarme. Y ahora que por fin éramos novios, resultaba que nadie nos quería juntos.

​—Mamá llamó a papá —soltó Jungkook de repente, y sentí que el suelo desaparecía bajo mis pies. Lo miré con los ojos desorbitados—. Creo que te va a mandar con él un tiempo. Se va a mudar a Daegu con su mujer.

​El corazón me dio un vuelco y empezó a latir con violencia. No, ni en mis peores pesadillas me iría a vivir con él y su "otra" familia. No podían hacerme eso.

​—¿Pero por qué? —sentí cómo las lágrimas empezaban a nublarme la vista—. No quiero irme, Jungkook, por favor ayúdame. Habla con mamá, dile que Jimin y yo somos novios ahora, que nuestra relación es seria.

​—Lo siento, In —dijo mientras me acariciaba el cabello con una mezcla de lástima y firmeza—. Pero no voy a ayudarte. Yo tampoco quiero verte cerca de ese chico.

​En ese momento me sentí completamente perdida. ¿Qué demonios tenían todos en contra de Park Jimin?

Sick Boy; pjmDonde viven las historias. Descúbrelo ahora