Introducción

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Jeca

Parecía un día normal. Me desperté y encontré a mi madre tirada en la sala, inconsciente de ebria. Lo normal.

Fui a la escuela, participé en clases, incluso trabajé en equipo.

Llegué a casa y mi mamá ya estaba tumbada en su cama, todo olía a cigarro y alcohol viejo. Muy normal.

Entré a mi cuarto en silencio, me cambié el uniforme, me senté en la cama a llorar mientras deseaba desesperadamente tener el valor suficiente para suicidarme... Otro vacío día normal.

No era que llorara todos los días, no, de hecho, odiaba hacerlo, pero a veces las cosas se acumulaban y las lágrimas salían sin control provocando que me percibiera aún más patética. Había un permanente sentimiento de tristeza alojado en mi pecho. Podía estar feliz, pero de un momento a otro ese punto negro debajo del esternón, empezaba a crecer tan rápido que sentía que me consumía. Se llevaba mis ganas de todo, y cuando miraba a las personas que me rodeaban, notaba que ellos no se daban cuenta de mi sentir. Era como ver una película, todo pasaba, pero yo me quedaba de espectadora. Sin ser, ni actuar, nadie me notaba, a nadie le importaba.

Mi única razón de vivir estaba lejos, muy lejos, y al parecer él ya tenía otra razón para vivir aparte de mí.

Adam

Eran las once de la noche, a pesar de ser junio el clima estaba un poco frío.

Estaba preparándome algo para cenar cuando tocaron la puerta, pensé que sería algún cliente frecuente, pero era una chica que no había visto antes.

—Buenas noches —saludó, mirando a un punto fijo detrás de mí.

Eso lo hacía más raro, nadie me saludaba con "Buenas noches" por lo regular era: ¿Qué onda? ¿Qué hay? ¿Qué tranza? Entre otras cosas, pero nunca buenas noches.

—Ey, ¿qué necesitas? —pregunté haciéndome a un lado para que la luz de la cocina la iluminara mejor.

Era una mujer que se veía bastante limpia. Morena, joven, espalda ancha, alta, no era precisamente delgada. Cabello oscuro recogido en un moño alto. Ropa similar a una pijama. Solo podía haber tres razones para que estuviera en mi casa: Buscaba a alguien, compraba para otra persona o venía a amenazarme para que dejara de venderle a algún cercano.

No me imaginaba que era la pequeña Jeca, mucho menos podía creer para que me buscaba. Sin duda el tiempo cambia muchas cosas.

 Sin duda el tiempo cambia muchas cosas

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Edit hecho por @Dramathyst

Esta obra contiene lenguaje vulgar, escenas que hablan abiertamente sobre ideas suicidas, depresión, sexualidad, venta y consumo de drogas. Se recomienda su lectura solo para mayores de 18 años.

>Ninguna de estas conductas se enaltecen, al contrario. La conducta de los personajes no es un ejemplo de vida.

Algunos textos escritos a modo de mensajes estarán mal escritos a propósito.

Jeca se pronuncia Yeca.

Bienvenidas/os, espero les guste esta novela

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Bienvenidas/os, espero les guste esta novela.

Solo una razónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora