Jeca
El lugar estaba lejos y no solo eso, también lucia horrible, nada que ver con lo que había imaginado; Era una casa grafiteada, pequeña y llena de gente; parecía más una fiesta en un manicomio que cualquier cosa. Según, el micrófono había fallado y tuvieron que hacer el plan B, pero todo era una locura. La gente parecía que se estaba comiendo a otra en lugar de besarse, algunos bailaban como si se aparearan, la música era horrible y Adam no parecía darse cuenta de nada. Yo observaba el lugar mientras él hablaba.
—¿Es tu novio? —preguntó una chica de cabello negro, perforaciones en el rostro y un horrible labial que la hacía ver más fea.
—No, solo vine a acompañarlo.
—¿Entonces no te molesta si te lo robo un rato? —me preguntó. Claro que me molestaba, pero no creía que Adam sería capaz de caer tan bajo.
—Adelante —exclamé intentando no verme nerviosa, ella sonrió y se fue en otra dirección, pensé que estaba drogada como la mayoría.
Buscando a un amigo de Adam, nos encontramos con Jessica, ahí supe que la chica anterior y ella iban juntas. Eran en total un grupo de cuatro mujeres que me miraban con asco y hacían comentarios entre ellas. De pronto creía que cualquier persona que me veía, se burlaba de mí. Me sentía fea, incómoda, estaba arrepentida de haber ido. La ropa me apretaba, las manos me sudaban, respirar era difícil, la música me tenía aturdida y el hueco en el estómago se volvía más grande.
Jessica abrazó a Adam, le dio un beso muy cerca de la boca y se colgó de su cuello cual chango. No supe qué pasaba, pero ella terminó yéndose y eso me hizo tranquilizó, aunque no por mucho. La impresión de no pertenecer seguía alojada en mi pecho.
Encontramos a Malcom y Pato. Saludamos, y después Adam se fue a hacer negocios, me pidió quedarme con el par de tontos, no había otra opción para mí; La noche parecía ir empeorando cada vez más. La combinación de mala música, olores mezclados y gente aturdida e intoxicada me provocaba salir corriendo. Estaba tan sofocada que no escuchaba bien, solo veía a todos en cámara lenta. Adam le dijo algo a Malcom, Malcom asintió y el hombre pareció reprenderlo, después de eso se perdió entre las personas.
—Hoy te ves mejor que nunca —me dijo Malcom levantando el pulgar, pato estaba del otro lado de mí y asintió.
—No tengo nada diferente —aseguré acercándome a él para que pudiera escucharme y de paso para no sentirme tan alejada de todos.
—¿Cómo no? Tu ropa es diferente y eso te hace ver totalmente distinta.
Antes de que pudiera siquiera responder sentí algo frío y líquido en la espalda. La sensación me hizo arquearme y voltear; alguien me había arrojado cerveza, supe por el olor.
—Ay, perdóname, es que me tropecé —se disculpó una chica alta, de cabello castaño corto. Era del grupo de amigas de Jessica.
—Pues has de estar bien pendeja para tropezar sin nada en el piso —reclamó Malcom, la chica empezó a reír y lo abrazó.
—¿Vamos por cerveza? Necesitamos un hombre que nos acompañe —pidió. Él hizo una mueca, Pato se acercó hablar, yo me puse a ver a la mujer. Era guapa tenía un cuerpo de reloj de arena, comparada con ella, yo era insecto.
—Ahorita vengo, quédate con pato por favor —me pidió Malcom. Asentí extrañada.
Mientras se iban empecé a sacudir la espalda de mi playera porque lo mojado me estaba incomodando.
—No les hagas caso, están celosas porque Adam ya no está con ellas —explicó Pato. Sonreí sin ganas.
Estábamos en un grupo como de seis personas, no conocía a nadie, me sentía sola y muy rara. No entendía de qué hablaban, tampoco me importaba, quería irme. Pato me sonrió con ternura.
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Solo una razón
सामान्य साहित्यAdam es un vendedor y adicto a las drogas que se ve envuelto en un dilema cuando Jeca, una adolescente que él conoció años atrás, le pide ayuda con un encargo peculiar. ••••• Dos personas que viven y ven la vida de forma o...
