Adam:
Al siguiente día fui a trabajar como si nada hubiera pasado, y aunque me regañaron por haber faltado, me dejaron quedar por la carga laboral.
Los clientes me daban la distracción necesaria para no pensar en nada más que en atender, pero todo se iba al carajo a la hora de salida. Intentando disminuir las horas en solitario, empecé a contactar con viejos conocidos para hacerles saber que otra vez estaba vendiendo drogas más fuertes. No me agrada el tipo de clientela que estaba formando, pero si el dinero que estaba haciendo por su consumo.
Había pasado una semana sin saber de Jeca, la extrañaba de una forma que me hacía sentir sofocado. Ni siquiera año nuevo me había traído una pizca de esperanza, ya que no lo habíamos iniciado juntos. Me pasaba mi tiempo libre fumando marihuana para sentirme tranquilo, porque de otra forma revisaba el celular cada media hora en busca de algún mensaje de ella, y carajo, como dolía darme cuenta que no los tenía. Quería verla, saber que hacía, oler su cabello, escuchar su voz. Ya la necesitaba.
Aproveché que iba a entregar unas dosis cerca de su lugar de trabajo para pasar por ahí bajo el pretexto de poner crédito a mi celular. Sabía que la idea resultaba muy patética contando que había por lo menos tres lugares más cerca de mi casa para meter saldo y nunca me paraba por el ciber de Marco. Pero no me importaba, porque había perdido el orgullo con tal de recuperarla a ella.
Caminé un par de calles antes de quedarme quieto a unos pocos metros del ciber. Solo tenía que cruzar al otro lado para encontrarme con Jeca. El lugar tenía una puerta corrediza de cristal, que dejaba ver el mostrador de madera y tras el, pude distinguir con facilidad a la chica que me quitaba el sueño. Estaba sentada, de perfil, tenía el cabello suelto y a mí me ponía muy caliente verla así. Luego ella empezó a reír viendo un tipo frente a ella, era Malcom. Él estaba de pie comiendo unas papas con mucha salsa y por su playera manchada de la misma, supuse que de eso se estaba burlando. Ellos estaban enajenados en su plática, no se dieron cuenta que los veía. Sentí que el estómago se me encogió por los celos, me dio mucho coraje ver a mi amigo hacerla reír. Me sentía frustrado, engañado y con muchas ganas de golpear al traidor hasta dejarlo con la nariz rota.
Di la vuelta para volver, porque no quería hacer una escena frente a Jeca, pero eso no significaba que las cosas se iban a quedar así. Esperé a Malcom en la esquina donde giraba para ir a su casa. No tardó mucho en pasar por ahí. Iba con un folder en la mano izquierda y con la derecha sostenía sus papas, mientras se concentraba en comerlas sin usar las manos. Parecía un niño de kinder todo manchado. Me puse de pie para pararme frente a él, cuando notó mi presencia dio un saltito.
—¡Ah, que pendejo! Me asustaste. Pensé que me iban a violar, pero eres tú y me vas a coger con amor —bromeó. Yo no estaba de humor.
—¿Qué traes con Jeca? —Él parpadeó de un par de veces.
—¿Qué traigo de qué? No sé de que hablas, qué te dijeron, o no sé, pero yo nomas fui a imprimir. No tengo tóner desde hace como medio año, ridículo —sentenció intentando sacarme la vuelta, lo jalé del brazo para que me viera.
—Me caga que me dejen hablando solo...
—¡Pues que verga! Me la vienes a hacer de pedo por celos. ¡Somos amigos, cabrón! ¿Esas mamadas qué? Yo respeto a tu novia y su relación, ¿cómo crees que lo voy a estar tirando la onda si está contigo y te trae de los huevos? Vete a la verga.
Me empecé a sentir mal porque Malcom decía la verdad y se veía afectado. Podía ser un imbécil, pero nunca me había traicionado de esa forma, lo conocía lo suficiente para sentirme patético por mi manera de actuar.
—Perdón. No sé qué me pasa, ando valiendo verga.
—Todo bien. Ya me di cuenta —asintió con la cabeza mientras me pasaba el folder para poder tragar sus botanas.
ESTÁS LEYENDO
Solo una razón
Fiksi UmumAdam es un vendedor y adicto a las drogas que se ve envuelto en un dilema cuando Jeca, una adolescente que él conoció años atrás, le pide ayuda con un encargo peculiar. ••••• Dos personas que viven y ven la vida de forma o...
