38) Salvar P.2

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Recomendación: Si esperabas actualización, deberías leer el final del capítulo anterior para que recuerdes el contexto.

Cristal: Metanfetamina; Droga altamente adictiva y peligrosa por sus efectos secundarios.

Cristal: Metanfetamina; Droga altamente adictiva y peligrosa por sus efectos secundarios

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Jeca:

Ni siquiera le respondí, las nóminas habían quedado desde un día atrás. Pasamos una incómoda hora en donde Damián intentaba establecer una plática casual y de mí no salía otra cosa que monosílabos. Por fortuna Edgar y su equipo llegaron antes que la tensión nos asfixiara.

Edgar saludó con normalidad, Damián le prestó su ordenador para que empezara a descargar la información de la tienda mientras ambos hablaban sobre el trabajo. El resto del grupo empezó a entrar a tomar agua, ir al baño o simplemente esperar antes de ir a sus casas. Nadie me dirigió la palabra como en otras ocasiones, al contrario, me miraban con desdén. Inmediatamente pensé en Pablo y sus comentarios repugnantes.

«Puto día de mierda. Apenas va a ser abril y yo ya quiero que se acabe el año, o el mundo» pensé mientras veía la fecha en la esquina de la pantalla.

Me hundía en mi miseria mientras el mundo seguía dando vueltas y mis compañeros hablaban mal de mí en voz alta para que pudiera escuchar sus indirectas. Pensé en Adam, recordé su olor a cigarro y desodorante, su sonrisa tierna poco descuidada a pesar de sus malos hábitos y sus ojos aceitunados. Quise saber de él, esperaba que la estuviera pasando mejor yo. Tenía un pequeño grado de preocupación porque dejó de hablarme de un día a otro, pero sabía que si algo malo le sucedía, yo me enteraría por los chismes del barrio.

Faltaban treinta minutos para la hora de salida, los compañeros ya se habían ido, excepto Edgar que apenas terminaba de validar la información.

—Por fin a mi casa —exclamó poniéndose de pie y estirando el cuerpo—. Ahora sí los dejo solos, ya debes estar desesperado —rio dirigiéndose a Damián, que soltó una carcajada mas no desmintió nada.

—¿Hay algo más que tenga que sacar hoy? En media hora no alcanzo a hacer mucho y quiero ir a retirar al cajero —me apresuré.

—¿Te urge irte? Quería que adelantaras trabajo porque ayer te fuiste temprano —recordó mi jefe. Asentí desanimada—. Igual ve a sacar dinero y vuelve para que hagas horas extras, tal vez eso te motive.

Tomé mi bolso, sabía que regresar a la oficina terminaría en humillación otra vez. Iba poniéndome de pie cuando Edgar me detuvo.

—Voy contigo... y de ahí agarro camino mi casa. Lo prometo, jefazo.

—Quédate a hacer horas extras —intenté bromear.

—Paso, no traje rodilleras.

Entendí su chiste de mal gusto, pero me hice la que no escuchó aquellas respuestas cada vez me molestaba más. Cruzamos las calles solitarias en silencio hasta llegar al boulevard que quedaba a unas cuatro cuadras de la oficina. Vi la parada donde tomaba el camión y quise quedarme ahí sentada para irme a casa.

Solo una razónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora