Dilema.
Alex.
Había llegado a la casa de Zoe y me había lanzado sobre ella llorando como nunca antes, entre los besos que le daba podía sentir el sabor salado de mis lágrimas y eso me hacía llorar más fuerte.
—Alex tranquilo—me dijo para que me calmara un poco. Me separo de sus brazos y me miro a los ojos, pero yo aparté la mirada.— Hey, mírame. ¿Qué paso?
Iba a contestarle, pero de mi garganta no salían palabras, así que solo llore más fuerte, pase llorando más de media hora o alrededor de eso, Zoe solo me abrazaba y me decía que todo estaría bien, pero yo sabía que no era así.
Porque Cailin estaba demasiado mal de los nervios, Justin ya no era una opción para buscar ayuda, mis padres habían muerto, me despedirían de mi trabajo y no tendríamos con que sobrevivir, y ahora yo estaba cometiendo lo mismo que había hecho Justin.
—Te necesito.— le susurre a Zoella lo más bajito que pude, porque ni yo quería escucharlo, me daba temor y me sentía mal.
Ella dudo unos segundos, pero luego acerco su rostro al mío y me beso, no desesperadamente ni nada de eso, ella me beso con calma y muy lento lo que me hizo sentir mejor. Subimos las escaleras besándonos y llegamos a su habitación, nos recostamos sobre la cama y ella se coloco sobre mí sin dejar de besarme, cosa que le agradecí. Nos besamos por mucho tiempo y el beso nunca subió de tono y eso estaba bien. Después de un rato Zoella se bajo de encima de mí y se acostó a mi lado abrazándome por la cintura.
—Duerme Alex, lo necesitas.
En ese momento me confundí. ¿No era ella la que quería hacerlo la otra vez en mi apartamento? Entonces. ¿Por qué ahora se negaba? ¿Será que solo era algo pasajero y ya no le intereso? Pero justo cuando iba a preguntarle todo aquello, ella aclaro mis silenciosas preguntas.
—No quiero hacerlo contigo si te sientes así de mal. Solo quiero que estés bien. ¿De acuerdo?— y me dio un beso en la mejilla.
No recuerdo haber dormido tan bien alguna otra noche, porque esa vez dormí con el mismísimo cielo. Zoella se sentía tan bien, tan cómoda, su cama era muy suave y olía a Zoella, y Zoella olía delicioso. Recuerdo que me había despertado por la mañana y lo primero que vi fue su cabello sobre mi pecho, me sorprendí a mi mismo cuando sonreí inconscientemente, pero no me molesto.
Escuche a Zoe murmurar algo en sueños y me abrazo más fuerte por la cintura y en ese momento me sentí completo, como si eso fuera lo que siempre me había faltado. Como si ella lo fuera.
Quería despertarme así todos los días de mi vida.
(*)
Justin.
Me sentía deprimido, mucho más de lo que había estado los últimos días. Yo ya no sabía qué hacer y eso me tenia de los nervios. Las cosas iban de mal en peor porque yo no tenía trabajo, mis padres no se habían comunicado conmigo, Alex ya no era mi amigo y Cailin no quería ni verme, o tal vez sí quería, pero yo esperaba que no fuera así.
Tenía un duelo interno conmigo mismo. Mi parte coherente con la parte impulsiva y eso ya no lo soportaba. Sabía muy bien lo que era lo correcto, eso era aceptar que Cailin ya estaba fuera de mi vida y que debería salir adelante por mi solo, pero eso no me gustaba en lo absoluto.
Por las noches a veces tenía estos sueños donde volvía a encontrarme con Cailin y que de nuevo estábamos juntos, que salíamos a pasear y hacíamos el amor hasta que ella caía dormida sobre mi pecho. Pero luego despertaba, me secaba el sudor de la cara y luego miraba a mí alrededor dándome cuenta de que esa no era mi casa y que Cailin no estaba durmiendo a mi lado. Entonces luego de eso lloraba como un pequeño que perdió a su mamá y se culpaba por haberle perdido. En una de esas noches Luke llego temprano del trabajo y me encontró en mi peor momento, él fue muy compresivo, me dijo que todo estaría bien y me abrazo, un abrazo de amigos. Luego de tranquilizarme, Luke me había dicho que debía hacer algo pronto, o jamás me sentiría mejor.
Ese mismo día por la tarde llame a la oficina del aeropuerto y pregunte por los boletos de avión, eran demasiados caros. Llame a la central de trenes y los pasajes eran menos costosos que los de aviones, pero aun así no podía costearlos, parecía que el destino no quería que yo superara todo aquello. Me di por vencido y me tire en el sofá, entonces Luke me dijo que buscaría otra manera.
—¿En barco?
—Ajá.
—Pero. ¿Eso no sería igual de costoso?
—No, vale la mitad de un pasaje de tren Justin y solo te tarda quince días en llegar, no es mucho a comparación de otros lugares.
—¿Quince días?
—Sí.
—¿Hacia dónde?— la verdad, la idea no se escuchaba tan mal.
—Donde quieras, bueno, no tan así. Mira, si tomas este barco tienes para escoger dos opciones, puedes ir a la costa este de norte América o América central, tu escoges.
—Suena bien. Pero no lo sé Luke. Me da miedo.
—¿Miedo? ¿Viajar en barco o irte a otro continente?
—Dejar a Cailin. No quiero hacerlo Luke.
Luke me miro por unos momentos y luego suspiro.
—Justin yo sé que no debe ser fácil, pero debes verlo de este modo, no quieres irte porque no quieres dejar a Cailin.— asentí.— Bien, pero estas aquí y ni siquiera la buscas porque tienes miedo también.
—Sí.
—Entonces. ¿No crees que es lo mismo?
—Pero aquí estoy cerca Luke, y puedo estar presente si pasa algo y...— me interrumpió.
—Solo piénsalo Justin. ¿De acuerdo? En realidad yo creo que te vendría bien alejarte de todo.
Luke se había ido al trabajo luego de una hora después y me había dejado con un gran dilema.
Irme o quedarme en Londres.
La verdad no sabía qué hacer, así que me puse a llorar. Mi amigo decía que alejarme de todo me vendría bien y tal vez tenía razón, pero una parte de mi —la de los impulsos— no quería irse por el simple hecho de que en América no tenían a Cailin castañas y con labios rosados, y yo no sé qué sería de mi si allá no habían castañas con labios rosados, porque las castañas con labios rosados eran mi vida, en especial una Cailin Smith.
En un momento de desesperación cogí el teléfono de la casa de Luke y marque el número que había marcado seis meses atrás. Mi corazón se paro y mis manos temblaron cuando escuche el mensaje.
Su llamada no puede ser procesada, el número esta fuera de servicio.
Tal vez eso era una señal. Tal vez el no poder contactar a Cailin era algo para que me diera cuenta de que ya no podía seguir encadenado a un sentimiento que debía desaparecer. Así que en ese mismo momento marque al número que me había dado Luke y reserve un boleto para viajar en barco hacía América.
El barco partía dentro de cuatro días.
Luego de reservar me dirigí al baño, entre y me mire en el espejo, estaba pálido. Dejaría todo atrás para irme a otro continente y solo de pensarlo las piernas me temblaban al igual que mi labio inferior, pero yo no quería llorar. Me lave el rostro y mientras lo hacía escuche como golpeaban la puerta.
¿Debía abrir? No era mi casa. Pero seguían insistiendo y cada vez tocaban más fuerte. Decidí ir a ver de quien se trataba. Cerré la puerta del baño y me dirigí a la puerta principal, tome el pomo y abrí, el aliento se me fue en ese instante y tuve que sostenerme de la puerta para no caer.
—¿Cailin? ¿Qué haces aquí?— susurre.
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Dulce Pecado ➳ j.b
Fanfiction❝Justin solo quería lo mejor para Cailin.❞ smile_boobear.©