Perspectivas.
Cailin.
Faltaba un poco más de media hora para las cinco de la tarde. Llevaba puestos los mismos jeans de la noche anterior y una camiseta que Justin me había prestado. Me senté en la sala a ver televisión mientras esperaba a Justin, luego de unos minutos apareció ya vestido.
—¿Nos vamos?— me dijo. Yo volví a él mi mirada e hice un pequeño puchero con los labios.
—No quiero irme.
—Lo sé amor, yo tampoco quiero que te vayas, créeme. Pero este no es mi departamento y Alex fue muy claro.— suspiro y se paso las manos por el rostro.— Te prometo que pronto tendré mi departamento de vuelta y...— se quedo a mitad de la frase, ido, solo viendo hacia la pared. Volví mi mirada para ver que miraba pero no había nada.
—¿Justin?— se quedo en silencio.— Amor. ¿Estás bien?— Justin pareció reaccionar y volvió a verme con una sonrisa tenue en su rostro.
—Sí, estoy bien mi amor.— se acercó a mí y me rodeo en un abrazo que yo acepte sin rechistar. Sentí como olfateo mi cabello y dio un beso sobre este.— Deberías de usar mi shampoo mas seguido, tu cabello huele delicioso.
—¿Ah sí? Entonces. ¿Cuándo no utilizo de tu shampoo huele mal?— el rió y me dio un corto beso en los labios.
—Sabes que no, tú hueles bien a todas horas sin importar lo que uses.
El viaje hacia mi casa en el auto de Justin fue uno de los mejores que hice en toda mi vida, no por a donde me dirigía, ni por la fecha o porque no había tenido un ataque en horas, no, el viaje fue uno de los mejores porque cuando iba sentada en el lugar del copiloto pude cerrar mis ojos y pensar libremente, sin que me dijeran que mis pensamientos eran erróneos. Eso me gusta de los pensamientos, que nadie puede escucharlos ni juzgarlos y si por alguna razón alguien los sabes es porque tú se los has confiado porque crees en esa persona y sabes que es especial porque esa persona jamás te defraudaría de cierta manera. Entonces me sentí mal.
Yo no le había hablado de mis pensamientos a Justin jamás, no le había dicho que quería estudiar en la universidad, ni las ideas que se me pasaron por la mente cuando lo apartaron de mí. ¿Sería sano contarle mis pensamientos suicidas? No le había hablado de nada de lo ocurrido luego del juicio, ni siquiera le había hablado de Josh. En ese momento pensé que quizá Justin no era tan especial, o que yo no era tan importante para él porque no me había preguntando nada. Tal vez estaba haciendo algo mal o él estaba haciendo algo mal.
Bueno, todo lo que hacíamos era malo.
Entonces, cuando estuve a punto de ponerme a llorar gire mi cabeza y mire a Justin, iba con la vista fija en el camino y con ambas manos en el volante. Decidí observarlo y pensar, pensar en cómo se miraba ese día, traía el cabello levantado hacia arriba y eso hacia resaltar su rostro, me gusta su rostro, la manera en cómo se muerde el labio inferior cuando está nervioso y cuando lo suelta. ¡Dios mío! Se ve tan bien cuando hace esas cosas, además llevaba puesta una chaqueta negra que me encantaba que se ponga, definitivamente ese chico era demasiado para mí.
Justin giro al sentir mi mirada sobre él y me sonrió de lado, quito una de sus manos del volante y tomo una de las mías para luego llevarla hasta su boca y besarla, yo enmudecí. Justin sonrió aún más y reposo nuestras manos ya entrelazadas sobre el asiento del medio.
—Eres tan hermosa ángel. Tan linda cuando me sonríes por las mañanas, tan interesante cuando te quedas mirando a la nada pensando, tan provocativa cuando te muerdes el labio, toda tú es provocativa y eso me encanta, me fascina, estoy enamorado y eso no es malo Cailin, estoy feliz de estar tan enamorado.— Justin despego por un momento la vista de la calle para verme a los ojos y agrego.— Estoy feliz de estar enamorado de ti.
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Dulce Pecado ➳ j.b
Fiksi Penggemar❝Justin solo quería lo mejor para Cailin.❞ smile_boobear.©