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Capítulo 21: Sobrevive

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NARRADOR

-¡TAHI, MI AMOR!- las palabras que salían le rasgaban el pecho a Temo que con desesperación veía el cuerpo inmóvil del amor de su vida. El olor a sangre le producía náuseas y sin embargo no dudo ni un instante en arrodillarse a su lado

-Joven, no lo mueva lo puede lastimar- advirtió un paramédicos que ya llegaba en la ambulancia

El trayecto al hospital fue casi una tortura más para Cuauhtémoc que para Aristóteles. Temo no dejaba de sostener su mano como temiendo que este pudiera escapar, lo cierto es que dentro de su corazón uno de sus mayores miedos se estaba haciendo realidad y se sentía impotente ante la poca ayuda que podía proporcionar en ese instante entre paramédicos y el sonido de la ambulancia, entre los movimientos bruscos del automóvil y los aparatos que mantenían con vida al rizado

-Vas a estar bien mi amor, no te vayas Aristóteles, no puedes dejarme así... eres mi fuerza- le susurraba al oído aunque no sabía si era capaz de escucharle en ese momento.

***

-Familiares de Aristóteles Córcega- Dijo el médico después de un rato de que Aristóteles fuera inspeccionado por casi toda la unidad de emergencias del hospital

-Soy su novio- respondió Temo con un gran nudo en la garganta

-¿Hay algún adulto con el que pueda hablar?- preguntó el doctor

-Por ahora sólo soy yo y sus amigos, sus padres están en Oaxaca pero ya fueron avisados- notificó con decisión el castaño

-Bien, haré una excepción con usted señor López... Aristóteles perdió mucha sangre y necesita una transfusión lo más pronto posible

-Ese no será un problema ¿O si?

-Señor López, me temo que es mucho más difícil de lo que parece. Para desgracia nuestra el señor Córcega porta uno de los tipos de sangre menos comunes y necesitamos un donador lo más pronto posible, le agradecería que cuando sus familiares lleguen les avise de inmediato que necesitamos un candidato

-¿O si no?- el médico guardo ese silencio que Temo interpretó de manera obvia. La vida de Aristóteles corría peligro.

***

-¿Donde está el doctor? Me ofrezco como donadora- anunció Beatriz que entraba a toda velocidad a la sala de espera

-¿Te conozco?- preguntó Temo con evidente tono desconcertado

-Beatriz, no creí que vendrías, después de todo eres mi amiga y de Gustavo. A Aristóteles nunca lo conociste- respondió Diego con sorpresa

-¿Quien dice que nunca lo conocí? Cariño hay muchas cosas que no sabes de mi

-Haber ya me perdí, alguien que me explique por favor pero no tarden por que pues jaja... tenemos a una persona al otro lado de la sala medio vivo- reclamó Yolo

-Mande algunos mensajes para ver quien podía donar sangre, para ser sincero pensé que nadie me haría caso- explicó Diego

-Exacto y para suerte de Aristóteles yo tengo un tipo de sangre universal así que si me disculpan tengo una vida que salvar, con permiso...- se abrió paso la chica

-Ammm Okay, acompañame- Aceptó Temo pues sabía que después de todo era la vida de su novio la que corría peligro.

***

-Temo, vine lo más rápido que pude ¿Cómo está mi Aris? ¿Quien hizo esto?- preguntó Polita mientras dejaba escapar algunas lágrimas de preocupación

TE AMO: Con todos los coloresHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora