Capítulo 34: La luz se apaga

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TEMO

-Arrurrú mi niña, mi niña arrurrú, que el olivo crece como creces tú... debajo del poncho te tengo una piña- le cantaba a Vale meciéndola en mis brazos. Poco a poco iba cerrando los ojos y perdiéndose en sus propios balbuceos hasta quedarse dormida y entonces simplemente la envolví en sus cobijas y la a apreté contra mi pecho para darle calor y acunarla.

-Temo... ¿Estas ocupado?- me preguntó Polita entrando a la habitación. Con una seña le hice pasar y de puntillas llego hasta mí

-¿Ocurre algo?- dije en voz baja para evitar hacer ruido, se sentó en la mecedora la habitación y con una mirada indescifrable habló

-Temo... necesito que me ayudes- tragó saliva. Con cuidado deje a la pequeña Vale en su cuna y me senté a su lado

-¿En que la ayudo suegrita?

-Eduardo me pidió matrimonio- wow, eso no me lo esperaba. Le dedique una mirada sorprendida

-¿en serio?- mi voz había salido en una especie de chillido alegre, lleve mi mano a la boca para reprimir un gritó de entusiasmo pero eso no evitó que le diera un abrazo sincero- Me alegra muchísimo

-Gracias Temo pero es que no sé qué hacer

-¿A qué se refiere? No me diga que le dijo que no si ustedes hacen una gran pareja

-No, es que... me da miedo como reaccione mi Aris. Al fin y al cabo su padre siempre será Audifaz- jugueteo un poco con el collar que llevaba y delataba su nerviosismo. Sin pensarlo mucho la tome de las manos y la mire a los ojos

-Polita... te conozco desde hace casi dos años y siempre has demostrado ser una mujer y una madre ejemplar. Yo mismo he visto lo que te ha costado sacar a Ari y a Arqui sola y no sabes lo mucho que te admiro, lo menos que te mereces es ser feliz. Tú misma nos impulsaste a Aristóteles y a mí a nunca rendirnos en el amor y luchar por nuestra felicidad y estoy seguro que tanto a Ari como a mí nos haría mucho bien ver que te quedes a lado de un hombre como Eduardo- sonrió un poco más conforme

-Gracias Temo, tienes razón, mi Aris siempre querría lo mejor para mí y ahora que ya está aquí contigo me quedo más tranquila de que cada vez necesitara menos que yo este atrás de él todo el tiempo...- reímos ambos

-No creas, una mamá siempre será necesaria y yo estoy seguro que él sin importar la edad siempre recibirá un abrazo suyo con gran cariño- sonreí un poco al recordar nostálgico la ausencia de mi propia madre

-¿La extrañas?... me refiero a tu mamá- dijo después de un rato en el que el silencio reinó. Suspire profundamente acomodándome en la silla, era una pregunta que rara vez me hacían aunque toda mi vida estuve seguro de la respuesta

-Creo que más el hecho de extrañarla es añorarla. Realmente no la recuerdo porque murió a los poco minuto de que nací y siempre me pregunte como sería tenerla a mi lado- derrame algunas lágrimas, sabía que eso pasaría porque no podía evitarlo cuando hablaba de ella. Sentí como sus brazos rodeaban mi espalda

-Temo... te entiendo. Mi mamá me abandonó cuando era chica y dolió bastante pero hay una verdad que tú y yo sabemos y eso es que no importa que haya una ausencia en nuestras vidas, eso nos ayuda a hacernos más fuertes mi niño, cada una de las pruebas que se nos ponen nos ayudan a crecer y estoy segura que donde quiera que este tú madre está muy orgullosa de el hombre tan noble en el que te has convertido- me abrazó aún más fuertes y me estrechó de manera maternal

-Polita, ¿Te puedo confesar algo?- pregunté tímidamente a lo que ella asintió

-Tú eres como una mamá para mí- mi confesión le hizo sonreír y acarició mi mejilla cariñosamente

TE AMO: Con todos los coloresDonde viven las historias. Descúbrelo ahora