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Capítulo 22: Promesas y secretos

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NARRADOR

(Tres meses antes)

-¡Idiota! Te dije que lo matarás- reclamaba el chico

-No es mi culpa, te dije que no sé nada de armas- se defendió su complice

-Pues si pero ahora está ese estúpido vivo y si te vio ya estuvo que nuestro plan se va al demonio

-No te preocupes por eso, el no me vio

-Más te vale por que si todo sale bien.. muy pronto podremos volver a intentarlo- Sugirió con una risa malévola y en su mente sólo un objetivo ocupaba sus pensamientos... "Temo por fin será mio"

TEMO

(Tiempo actual)

Sentí como era suavemente movido de los hombros. Abrí lentamente los ojos y ante mi vi a Aristóteles

-Bello durmiente, ya llegamos, si no te levantas tendré que darte un beso para romper el hechizo- me revolví en el asiento y me tape con las mano a la vez hacia un puchero- Bien, si va a ser así tendré que despertarte- acercó sus labios a los míos y suavemente me dio un beso

-Príncipe valiente, ya desperté- avise abriendo los ojos

-Me alegra por que el chofer lleva viendonos con cara de pocos amigos desde hace como dos minutos- señaló al chofer que veía hacia el reloj en su muñeca y esperaba con impaciencia a que desalojaramos el autobús

-¡Oh! Lo lamento- me disculpe desde lo lejos en mi asiento

***

-¡Bienvenido a Guanajuato tahi!- Exclamó Aris con singular alegría cuando salíamos de la terminal.

Pedimos un taxi aunque no sabíamos a donde debíamos ir ya que la idea de Aristóteles de improvisar el lugar a donde iríamos nos impidió reservar un hotel.

-¿A donde los llevo?- preguntó el taxista

-Llevenos a un buen hotel- contestó Aristóteles

ARISTÓTELES

Durante el camino al hotel, Temo miraba por la ventana con completa admiración las calles y caminos, los locales y casas con peculiares estilos coloniales. Era como ver a un niño emocionado en un parque y eso me llenaba de ternura.

El taxi se estacionó en la fachada de un modesto hotel, pintoresco y hogareño como la mayoría de la arquitectura que predominaba en esta ciudad.

-Llegamos señor, Hotel "El Mesón de San Juan"- informó el conductor que ya se había apresurado a bajar nuestras maletas

-Muy amable, tomé- le pague y agarré las maletas a la vez que tomaba de la mano a Temo

La habitación del hotel era agradable, la vista quedaba justo a un callejón tranquilo por donde pasaban algunos turistas y la gente en puestos ambulantes.

-Tahi ¿Y si salimos a caminar un rato?- propusó Temo

-Va, me late la idea y de paso exploramos un poco

***

-Esta ciudad es muy hermosa- Temo observaba por todos lados admirado por cada detalle que veía

-Lo es, pero no más que tú

-¿Cómo lo haces?- acariciaba mi rostro con su manita

-¿Qué cosa?- pregunté extrañado

-Hacer que me sienta en la Luna, sin importar cuánto tiempo pase me sigo enamorando de ti

-Honestamente Temo... el que se siente sorprendido soy yo, he metido tantas veces la pata que no termino de creer como es que sigues aquí- confesé mientras acariciaba su barbilla

TE AMO: Con todos los coloresHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora