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Capítulo 42: De la muerte y el amor.

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NOTA:

Shock Hipovolémico; Es una afección de emergencia en la cual la perdida grave de sangre o liquido hace que el corazón sea incapaz de bombear suficiente sangre al cuerpo. Este tipo de shock puede hacer que algunos órganos dejen de funcionar. 

Primera parte

NARRADOR

La puesta de sol adorna el depresivo escenario. El hombre de túnica dedica palabras de falso pesar por el cadáver que descansa en la caja de madera que a continuación será enterrada tres metros bajo tierra.

La gente a su alrededor comenta sobre la lamentable partida del chico. Algunos lloran y otros permanecen estáticos reflexionando sobre la muerte, sobre su propia muerte incluso. La gente odia los funerales porque los obliga a pensar en aquel inevitable destino que es seguro para todo aquel que habite este planeta, porque todo tiene un inicio y también un final.

El reloj ha marcado las cinco en punto, los sepultureros hacen su labor y colocan el ataúd en el profundo hoyo que hay en la tierra. Un cuerpo más, una muerte más de millones que se viven día a día, no hay nada nuevo, tal vez lo único particular para los presentes sea la peculiar y lamentable muerte de la persona, y su vida que sin duda estuvo llena de desdicha y sufrimiento.

TEMO

(Días antes)

Veía a mí alrededor, toda esta gente sufriendo por las personas que amaban y sus rostros de preocupación e impotencia era como verme al espejo.

Tenía el estómago revuelto, el olor a hospital me causaba náuseas y seguro que no tenía la mejor apariencia, lo note porque la gente se detenía a verme con lastima y algunas con compasión.

Aristóteles seguía en terapia intensiva y cada minuto que pasaba era una agonía sin saber lo que estaba pasando. Quería estar ahí, decirle que no me iría jamás de su lado y sostener su mano, abrazarlo y ponerlo en mi pecho como tantas veces lo había hecho, quería oírlo respirar y sentir que todo estaría bien, pero tal parecía que la vida se encargaba de decirme que estaba destinado a pasar por una serie de eventos lamentables.

Puse la cabeza en mis rodillas intentando calmarme pues las náuseas se habían intensificado hasta niveles insoportables, sin mencionar las ganas enormes de llorar que se había acumulado en mi garganta como burbujas atoradas.

Había sido mala suerte que Polita estuviera de visita de Oaxaca junto con Neto, y Diego que se encontraba prácticamente al otro lado de la ciudad, eso se traducía a que esta vez estaba totalmente solo.

-¿Necesitas algo muchacho?- me preguntó un hombre de aspecto maduro y cabello canoso.

-No creo que tenga lo que necesito señor, pero de todas formas agradezco su amabilidad.

-A veces la compañía ayuda ¿Puedo sentarme?- señaló el asiento posterior al mío. Asentí dudoso.

-No pareces estar teniendo un buen día.

-La verdad es que no. En la sala de allá está el amor de mi vida- señalé la puerta donde se leía claramente "Cuidados intensivos" en enormes letras rojas.- Si no sale de esta, no sé qué será de mi sin él- deje que algunas lágrimas cayeran por mi rostro.

-¿Puedo decirte algo?- asentí- Estoy seguro que él también te ama y está haciendo lo posible por volver contigo- dijo con toda seguridad.

-¿Cómo esta tan seguro?

-Porque nadie que esté tan enamorado como tú no lo estaría si de verdad no valiera la pena, se ve que él lo vale y por eso tienes tanto miedo de perderlo.

TE AMO: Con todos los coloresHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora