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Capítulo 31: Indefenso

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NARRADOR

El chico apretujaba la foto de aquel rizado entre sus manos mientras dejaba escapar algunas lágrimas de furia. Y es que sin importar que tanto se esforzara por acercarse al castaño este lo evadía como la peste.

"¿Le era tan difícil comprender que él lo amaba?" pensaba para sus adentros en la oscuridad de la noche. Él era suyo, él y su estúpida perfección ¡Dios! Si tan solo se diera cuenta que eran el uno para el otro y que ese idiota que tenía como novio jamás le llegaría a dar todo lo que el quería ¡Maldita sea! Temo era la luz, era su energía y no parecía darse cuenta que estaba al borde de la locura por cualquier contacto que tuviera con él, una mirada, una palabra o cualquier cosa para él era la gloria que encontraba en sus ojos.

¡Tenía que deshacerse de ese estúpido rizado! Así tuviera que matarlo el mismo. Por suerte tenia de su lado a una persona que estaba dispuesta a hacer el trabajo sucio, alguien que anhelaba tanto la venganza que casi le congelaba la sangre. Ambos deseaban acabar con la alegría de la pareja pero solo uno de ellos tenía en mente tener a Cuauhtémoc López a su lado.

-Cueste lo que me cueste tú serás mío Cuauhtémoc... cueste lo que me cueste- susurró Mateo.

TEMO

-Aristóteles deja esa esfera, llevas como cinco minutos viendo tu reflejo en ella- le regañó Yolo a Aristóteles

-Es que se muy impresionante, parece que tengo una narizota desde este ángulo- respondió jugando con su reflejo en la brillante esfera roja que tenía en las manos

-Aristóteles, ya tienes una narizota sin necesidad de una esfera- bromeó Diego

-Mira mejor cállate que si de defectos se trata no he sacado al tema el barrote gigante que te salió en la frente- se burló Ari, Diego lo miro ofendido

-Bueno ya dejen de pelearse, si parecen niños ustedes- les regañe molesto.

Llevábamos un buen rato tratando de adornar la casa. Las fiestas navideñas estaban muy cerca, para mi mala suerte tenia demasiado trabajo de la escuela y no tendría tiempo de visitar a mi Papancho esta navidad pero había prometido no perderme año nuevo al igual que Aristóteles que gracias a su premiación le había abierto muchas oportunidades e incluso una marca de shampoo se había interesado en su imagen y lo había contratado como su modelo oficial lo que implicaba que tendría que permanecer en la ciudad hasta noche buena pero a cambio le habían pagado de manera generosa su trabajo y eso nos había permitido darnos el lujo de festejar las fiestas de manera holgada.

-El empezó tahi- dijo Ari señalando a Diego con mirada acusatoria, Diego le saco la lengua

-Uh, que llorón, ni aguantas nada... enojostoteles

-¡Bueno ya!, parecen niños. A este paso jamás vamos a terminar de adornar la casa y todavía falta el árbol

-Tami tiene razón, relájense que me ponen nerviosa y eso no es nada bueno en mi estado

-Bueno pues díganle al cabeza de brócoli que deje de estar de nena y nos ayude- se defendió Diego

-Cabeza de brócoli tu abue...

-¡Ya estuvo bueno! Se me van los dos al rincón... órale pero como van- ordene señalando las esquinas de la habitación

-¿Qué?- preguntaron los dos al mismo tiempo

-Ya oyeron, si no se comportan se van los dos castigados al rincón en lo que Yolo y yo terminamos de adornar la casa- me miraron confundidos y poco a poco se colocaron a cada uno de los extremos de la sala

-Bien Tami, tú demuestra quien manda- me felicitó la rubia mientras terminaba de colocar escarcha en la ventana

ARISTÓTELES

TE AMO: Con todos los coloresHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora