Una chica que pertenece a la mafia desde que nació, un vacío inexplicable desde la extraña e inesperada muerte de su padre, una búsqueda insaciable de venganza y un maldito amor que le dará vuelta la manera de ver la vida.
Ustedes caminarán sendero...
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-Capítulo 1-
Estoy corriendo, mis pulmones no pueden más, solo arden, más y más. Un disparo retumba en los callejones por los que voy, ya estoy por llegar al final y no hay salida. Al darme vuelta, ahí está, el hombre al que debí matar cuando pude, apuntándome, cuando a quemarropa dispara sin apartar su mirada de la mía. Esos ojos... Tenían la apariencia de ser completamente rojos como el fuego, algo parecido a situaciones que solo se encontraban en mi mente y alguna vez imaginé. Todo se volvió negro e intenté gritar sin conseguir que ni un suspiro saliera de mi boca. Del susto me levanté transpirando y sin poder respirar, esa pesadilla que interrumpía mi dormir una y otra vez, se volvía a repetir. Ya demasiado había intentado entender el por qué de esos ojos y todo lo que había sucedido ese día hace ya tantos años atrás.
Sin pensarlo más, solo me levanté perezosa, ¿qué hubiese ganado con hacerme la cabeza? Fue esto lo que no me dejó dormir por años y ahora no frenaría a pensarlo nuevamente. Bajé lentamente las escaleras de la gran casa en la que vivía con mis padres adoptivos, tratando de no hacer mucho ruido. Mi padre era un empresario famoso, muy reconocido en la farándula, pero como la mayoría sabe, nadie juega tan limpio y así, este era una persona muy importante en la mafia, tan peligroso que fue hasta buscado por la justicia. Igual no es tan interesante como parece, simplemente se ve como un empresario más al que le va bien; es un pequeño secretito simplemente.
Al llegar a la cocina me doy cuenta de que estoy sola, y solo con eso mi día mejora un poco. Es raro que a esta hora la esposa de mi padre aún no estuviera en casa, pero mejor para mi. Ella suele salir y hacer de las suyas, aunque sea pleno día de semana. A mi padre adoptivo, (Francisco) si le tenía algo de aprecio, me ayudó cuando no tenía nada y a superar la dolorosa perdida de mi padre que se fue cuando tenía tan solo 12 años, pero a su esposa, una rubia hueca toda operada, la detestaba, era estúpida, me trataba mal y Francisco, era engañado por ella desde el principio mientras a su vez solo buscaba su dinero. Algún día se iba a dar cuenta de la arpía que era, o eso esperaba... Ella no estaba aquí cuando yo llegué, la conoció hace un par de años y desde ese entonces me ha hecho la vida imposible.
Puse a hacer el café y volví a mi habitación para darme un baño que pensé, ayudaría a despertarme totalmente y a no tener una cara de muerta recién desenterrada. Antes de ducharme me quedé frente al espejo que estaba sobre el lavabo, me quité la remera que estaba usando como pijama y quedé solo en ropa interior. Observo mientras, lentamente, las ojeras no muy marcadas en mi rostro y sobre ellas los ojos verdosos que heredé de mi difunta madre; bajo un poco más mi vista y paso mis manos sobre algunas de las cicatrices que tiene mi cuerpo gracias a cosas que trato de no recordar, haciendo que los pequeños bellos de este se ericen tras el leve toque de mis dedos fríos. Acomodo mi cabello oscuro y lo cepillo antes de ducharme, este llega casi hasta mi trasero y es un horror hacerlo luego. Posé mis ojos finalmente en mi nariz y acomodé la pequeña perforación que la adornaba (que me la hice hace unos años junto a la del ombligo y el de la lengua) Sin más entré a la ducha y me quedé ahí, casi inmóvil bajo el agua helada, todo lo que viví me hizo así, suelo no sentir las cosas igual que las demás personas, el calor, el frío, el dolor en sí, actúa de una manera diferente en mí. Al terminar de bañarme, como si fuese una rutina, abro toda el agua caliente y meto mi mano izquierda debajo de esta (siento cosquillas, pero no me hace daño) y veo como poco a poco se pone más roja. En cuanto terminé con mi "ducha reparadora" decidí ponerme una remera negra grande, un pantalón militar, junto con mis zapatillas vans. Antes de tomar mi móvil me aplico algo de rimel e iluminador, que es un maquillaje muy básico en mi rutina.
Miro el reloj de la pared casi por instinto de mi impuntualidad y por supuesto, ya es tarde, así que bajo corriendo las escaleras. Apurada pongo el café con algo de leche en mi vaso térmico, ya que si lo tomo aquí, llegaré aún más tarde a la escuela. Tomando mi mochila y auriculares, salgo a toda velocidad por la puerta delantera.
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Al entrar por las rejas de la escuela agradezco que todavía no haya sonado la campana y me quedo en la entrada mientras fumo un cigarrillo despreocupada, aunque aún con el corazón acelerado por casi venir corriendo. Luego de un rato, cuando este se consume tras mis caladas, lo apago contra una de las paredes de mis costados y me giro para poder entrar. Por distraída mi cuerpo choca contra algo, o mejor dicho, alguien. Sin levantar la mirada solo espero que no sea una de las chicas ricas de aquí, quienes no dudarán en dejarme como una tonta o empujarme; no les tengo miedo, pero son insoportables. Estúpida escuela privada, ya no sabían que hacer conmigo desde que sin querer prendí fuego un salón de mi antigua escuela y me encontraron fumando marihuana dentro de los baños varias veces. (Podría jurar que eso no fue tan malo como suena) Un poco en duda tras no sentir ningún golpe o insulto, levanto mi cabeza y me doy cuenta de que contra lo que choqué es un chico muy alto que me mira detallándome lentamente al ver mi cara. No lo conozco realmente, lleva una chaqueta de cuero y un cigarrillo en su mano derecha.
-Lindo chico de cabello casi negro, dime quien eres...-
-¿A caso no te fijas por donde vas?- Me dijo con aires de grandeza y una sonrisa burlona, no alcancé ni a pedir disculpas, cuando su respuesta fue lo único que necesité para responderle de una manera al estilo Hell...
¿Quién se cree este tonto?
-¿Perdona? Si el que ha chocado contra mi has sido tú, señor choco a la gente y las culpo- Dije enfadada por su estúpido comportamiento.
Su sonrisa se ensanchó aún más y rápidamente se puso en marcha mientras negaba gracioso, para seguir con su camino sin darle importancia a la manera en la que le hablé.
Que idiota más idiota, por el amor de Satanás...
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Bueno, primero que nada agradecer que estés leyendo una de mis creaciones, me va a ser de mucha ayuda si votas, esto me va a dar ganas de continuar. Mafia infernal tiene sus primeros 8 capítulos ya escritos y voy a subir unos cuantos así ya tienen una parte de lo que se va a tratar.