RUTINA

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Después de esa tarde en la que hizo esa estúpida rabieta, gracias a la cual se dio cuenta de que necesitaba hacer un cambio en su vida si quería llegar al menos a los treinta, los días para Takano se llenaron de trabajo tanto en la comisaría como en su departamento; esos días había dedicado un tiempo para sacar cosas de su casa cada noche, y no terminaba de sorprenderle la cantidad de basura que había acumulado en sabía Dios cuanto tiempo. También había hecho lo mismo en su escritorio, asustando de paso a sus compañeros, que ya estaban acostumbrados a ver ese montón de cosas atestando tan pequeño lugar, pero al menos habían sido comprensivos y hasta le habían ayudado a sacar cajas y bolsas llenas de basura y papeles viejos, después de todo, qué era un detective de homicidios sin una que otra crisis de depresión en la vida.

Mientras revisaba las cosas que iba a botar, se encontró con la carpeta de un caso que tampoco se había resuelto hasta el momento; no era un homicidio, pero sí un intento, la víctima, Thomas Cheng, un profesor de ciencias de una escuela pública, había sido atacado de una manera salvaje por un desconocido hacía unos siete meses atrás, y había quedado en estado de coma. No había testigos directos, salvo un par de chicos de la escuela para la que trabajaba la víctima, que alcanzaron a ver como una silueta negra golpeaba a su profesor y gritaron para ahuyentarlo, y cuando se acercaron, se encontraron con el maestro luchando por su vida.

Lamentablemente, lo único que pudieron decir los testigos fue que el atacante eran un tipo grande, atlético y que corría bastante rápido, aunque cojeaba un poco al hacerlo; iba vestido completamente de negro, y al parecer llevaba una bufanda o pañuelo cubriéndole la cabeza, pero más que eso, nada.

Mientras se lamentaba para sus adentros el haber sido tan descuidado al olvidar ese caso, decidió hacer un pequeño seguimiento para actualizar la información, y ver en qué habían quedado las cosas; después de unas cuantas llamadas, se enteró de que la víctima había sido trasladada a un sanatorio en las afueras de Pensilvania, de donde era su familia, que aún seguía en coma, pero que al menos respiraba por sí mismo y respondía a algunos estímulos.

No supo por qué, pero decidió revisar toda la evidencia acerca de ese caso, y se encontró con el video de una cámara de seguridad de una tienda cercana. El ataque había sido durante la tarde, cuando estaba casi anocheciendo, por lo que las imágenes no eran del todo claras, además de que sólo se veía al perpetrador cuando escapaba de la escena. Pero algo era algo, y, aún sin saber por qué, decidió llevar esas imágenes al laboratorio informático, a ver si podían aumentarlas y aclararlas de alguna manera.

Volvió del laboratorio con la respuesta ambigua de que harían lo mejor que pudiesen, pues la calidad de las imágenes no era de las mejores, y una nueva caja vacía lista para ser llenada con más cachureos; en ese punto, hasta él mismo se preguntaba cómo pudo haber juntado tanta mugre en un lugar tan pequeño y seguir trabajando como si nada, pero al menos tenía la satisfacción de que con cada caja de basura que salía de allí, el lugar y él mismo se iban sintiendo más y más libres de mierda inútil y pensamientos negativos.

Iba a empezar a poner cosas en la caja, cuando una llamada interrumpió sus pensamientos; era de la central, había ocurrido un ataque y necesitaban un equipo; su jefe lo designó a él para que fuera al lugar junto a Williams, un novato que llevaba un par de meses rondando en homicidios sin una tarea fija aparte de llevar café y recados. Takano no era muy adepto a tratar con los novatos, sentía que no tenía la paciencia ni la experiencia necesarias para hacer un buen trabajo enseñándoles, después de todo, no hacía mucho que él mismo había dejado de ser uno; recordar eso le hizo acordarse de esa persona, habían salido juntos de la academia de policía, pero, a diferencia de él, esa persona había sido siempre un cerebrito, y gracias a eso había logrado escalar de una forma meteórica hasta llegar a ser jefe en demasiado poco tiempo.

AMOR EN PELIGROHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora