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Lucas había vuelto horas más tarde a su casa, donde en el sofá se hallaba Jerome, lloriqueando mientras veía la televisión. Tenía los ojos y la nariz roja, apretaba un pañuelo en su mano izquierda con fuerza y se había quitado tanto la corbata como la americana de su traje. Si Jerome no estaba con una imagen impecable, eso era mala señal.

—Salut Jerome. —saludó Lucas, mirándolo algo extrañado.— ça va? —preguntó, sentándose a los pies de su hermano.

—Je ne me sens pas bien. —respondió él mientras su voz se quebraba y se acurrucaba tapando su rostro con sus manos.— ma poitrine me fait mal à chaque fois que je pense à elle. —Jerome hablaba de forma inaudita, tratando de explicar cómo le dolía el pecho cada vez que pensaba en ella. Hacía años que no le habían roto el corazón.

Lucas asintió mirándolo con algo de tristeza y se levantó, dándole un beso en la frente a su hermano.

—Cette douleur est... Ç'est l'amour. —explicó de una manera breve el abogado haciendo que su hermano se empezase a quejar en su idioma natal sobre lo incómodo y doloroso que era el amor.— no llores más Jery. —dijo Lucas en voz alta ya que ahora se encontraba en la cocina.— si mal de amores sufre mucha gente últimamente...

—Si escucharas lo bien que hablas francés y lo bonito que te queda el acento no te hubieses forzado a parecer americano. —dijo Jerome limpiando alguna que otra lágrima, aunque se había distraído momentáneamente de su pena.

Lucas se dio cuenta de que su hermano se había distraído así que, aprovechando eso, intentó que se animase contándole lo que pasaría al día siguiente y siguiendo cualquier tema de conversación trivial.

—Mi acento francés murió hace dieciocho años gracias a Dios. Ojalá escucharas lo insoportable que es oírte hablar y que no sepas pronunciar las erres. —dijo Lucas en tono de burla mientras bebía un poco de agua.

—Nataly me dijo que me hacía más atractivo e interesante. —dijo Jerome levantando su mirada para observar a su hermano, que estaba apoyado en la isla de la cocina.— pero no más atractivo e interesante que su novio Zack al parecer. —volvió a decir con esa voz rota ahogada mientras comenzaba a llorar de nuevo.

—¿Sabes que mañana viene Bucky? —se apresuró a decir Lucas al darse cuenta de que el llanto de Jerome se volvía a hacer presente.— se quedará unos días con nosotros.

Jerome primeramente frunció el ceño mirándolo confuso con su mirada llorosa, pero tras meditarlo a penas unos segundos saltó de su asiento con un cambio de humor drástico. Ahora parecía estar más ilusionado que deprimido.

—¿Viene el sargento Barnes? —preguntó con voz nasal el hombre, dando casi saltitos de la alegría.— qué vergüenza, ¿cómo es que ibas a traer a mi ídolo y yo así?

Lucas reprimió una risa y negó, cruzándose de brazos. La bipolaridad de su hermano en ese momento era demasiado cómica y de saber que distraer a Jerome era tan fácil se hubiese ahorrado miles de discusiones con él.

—Es el padrino de mi boda junto con Steve, viene unos días para que se prepare y para hacerme compañía, que últimamente lo he visto también bajo de ánimos. —dijo saliendo de la cocina para ir a por su teléfono y las llaves.— voy a por Wanda y Annie a casa de mini Stark y sonrisitas, si te dejo solo veinte minutos... Cuando vuelva no estarás llorando, ¿verdad?

—¿Por qué iba a llorar? ¿Porque la chica que me liberó los sentimientos no me corresponde y me llama su amigo? ¿Porque no ve que yo soy más guapo y perfecto? ¿Porque no me quiere? O... ¿Porque tengo treinta y seis años y no sé ni dar un beso? —dijo Jerome cruzándose de brazos mientras hablaba con esa ironía propia de ellos dos. Le habían entrado de nuevo ganas de llorar.—

Who is? | Bucky BarnesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora