Leia Baltimore
Era delicioso despertar en los brazos de Lucas. Tan acogedores, cálidos y duros. Siempre olfateaba mi cuello, al parecer su posición favorita era el de cucharita. Presiento que el sabe cuando me despierto por la noche, porque sus besos en mi cuello son lo que siento cada vez que me remuevo de algún mal sueño o mal despertar. Si así sería dormir con él, vendré todas las noches aquí para rodearme con sus brazos.
Miré hacia la ventana, no habíamos cerrado la ventana, por suerte el sol estaba saliendo, debía ser las seis de la mañana, me había despertado por un pájaro picoteando el vidrio.
No entendía como Lucas podía seguir dormido, se supone que debe estar alerta para cualquier mínimo ruido.— ¿Por qué estás despierta? — brinqué del susto cuando lo escuché, tenía sus ojos cerrados, hizo más presión en su agarre para después besar mi oreja.
— ¿Desde cuando estás despierto? — comencé a acariciar su mano.
— Desde hace una hora — me quise girar entre sus brazos, pero no me dejó.
— ¿Qué? ¿Y por qué no te has levantado? ¿Qué hora es? — traté de girarme de nuevo — Deja moverme — le exigí.
— Son las cinco de la madrugada. Y no quiero alejarme de ti, eres tan suavecita a plena mañana — me dio la vuelta sorprendiéndome, me encontré con sus lindos ojos que se encontraban más claros por la luz.
— Tengo que ver como está Matt. ¡Seguro es cuarto de huéspedes está bien equipado?
— Créeme. Matt está muy cómodo.
Suspiré mas tranquila, acaricie las manos de Lucas sobre mi abdomen.
— ¿No tienes que ir a trabajar? En tres horas tengo clases, y debo ir a mi casa por mis cosas — me comencé a distraer con sus rulos, estaban más largos.
— Si, pero quiero estar acurrucado contigo — sumergió mi cabeza en mis pechos. Esto me recuerda a algo.
Maldito Lucas.
— ¡Hey! — le di un manotazo — ¡Tú bestia blanca! — lo acusé con mi dedo — me manoseaste en el río, te aprovechaste de la situación — no olvidaré su lengua en mis pechos, y yo que pensaba que era una manera de demostrar afecto.
— Ese no fui yo — se defendió — Era Hades — entrecerré los ojos. No le creía.
— Tu... — le pegué de nuevo — Pasaste tu... ¡lengua por mis tetas!
— Pero te gusta cuando hago eso.
Lo mato.
— ¡Ahí no nos conocíamos, Lucas!
— Era cuestión de tiempo — se queja.
— Pervertido — me crucé de brazos.
— No fui yo, fue Hades.
Si. Me contó sobre su lobo. Enamorada de Hades. Pero el no debe saberlo.
— Ese no fue Hades, fuiste tú. Pervertido, te aprovechaste de la situación de tu luna — me crucé de brazos sacándolo de mi pechos.
— Pero no pude evitarlo, se veían irresistibles con esas gotas de agua — gran cretino.
— No, me vengaré. Ya verás — Lucas forma un puchero en sus labios. Para hacer un Alpha es muy tierno. Me acerqué a él y le di un pequeño pico — ¿Y qué más has hecho que no me he enterado?
— Solo eso, nada de que preocuparse — besó mi nariz — Duerme una hora más, yo te despierto mi luna.
* * * *

ESTÁS LEYENDO
Mi Bella Luna
Werewolf- Leia, eres todo lo que necesito y quiero - murmura Lucas sobre mi cuello, erizando mi piel. Un Alpha enamorado de su humana. Una humana descubriendo lo desconocido. EDITANDO