Leia Baltimore.
— Leia — su mano agarró mi rostro y pegó su frente con la mía. Los dos estábamos agitados. Ese beso fue increíble.
Me gustaba el toque de sus manos ásperas, mi pieles llenaba de escalofríos cuando sus dedos rodeaban mi cuellos y atraía hacia él a besarme de esa forma tan... ruda.
— Quiero irme de aquí — susurré sobre sus labios. Su cuerpo quemaba, o no sabía si era el mío. No me importaba, necesitaba a Lucas en estos momentos. Necesito sexo — Vámonos de aquí, Lucas — comencé a frotarme con su pecho. No entendía que pasaba, pero lo quería ya, quería que me tomara y me hiciera suya. Sentir sus labios y dientes en mi cuello, fue otro nivel de placer, mi único pensamiento era que quería que el me mordiera.
Por loco que sonara, quería sus colmillos dentro de mi carne.
— Te necesito — agarró mi mano y me arrastró a la salida del lugar. Cuando salimos Lucas me pega inmediatamente a la pared para besarme. Sus besos eran demandantes y bruscos como me gustaba, el iba a tomar lo que quería, y yo iba a dárselo.
Era un excelente besador, pero ya no quería sus besos en mis labios, necesitaba más de él.
— Lucas... sácanos de aquí — comencé a jadear, me encontraba muy mojada, mi visión estaba borrosa, pero juraría que Lucas se veía más alto y grande.
Si. Mi cabeza que solía llegarle debajo del cuello, ahora llegaba hasta sus clavículas.
Lucas me llevó a la camioneta y condujo a toda velocidad a la cabaña. Mis pies se movía de arriba abajo ansiosa. Nuestras respiraciones eran pesadas y la tensión sexual era potente.
Me latía todo el cuerpo, estaba a al espera de explotar con cualquier caricia de Lucas.
En menos de cinco minutos Lucas estacionó y bajó apresurado del carro, lo vi pasar frente el retrovisor, mi corazón frenético se emocionó cuando abrió mi puerta y me bajó de allí para después agarrarme del trasero y hacerme enrollar mis piernas en su cadera.
Oh Dios. La barra dura de sus pantalones se sentía delicioso rozando mi entrepierna, mi piel estaba erizada y mis tetas pesadas.
Estaba desesperada por más.
No sabía a dónde nos estábamos dirigiendo, pero no me importaba, solo lo quería dentro de mi. Nada más.
Sus manos eran muy hábiles mientras acariciaba mi cuerpo, y sus besos... te hacían delirar.
Siento una suave superficie. Nos separamos sudorosos y agitados, su rostro está sonrojado; sus labios hinchados y su cabello desordenado.
¿Mejor vista? Hay que quitarle la ropa.
Me levanté y me acerqué a él, levanté sus brazos y saqué su camisa.
Dios mío. Este hombre fue esculpido por Rodin. Repito, su cuerpo era espectacular, enorme y definido.
— Te quiero ver desnudo — ordené. Lucas me sonrió de lado para después arrancar mi blusa por la mitad al igual que mi sostén. Mis senos salieron rebotando.
Lucas me miró hambriento y después me tiró a la cama colocándose encima de mí. Hubo un momento en que nos vimos directamente, pero después el rompió en contacto visual para comenzar en lamer mis pechos y chuparlos.
— No puede ser — gemí sin pudor, ¿Cómo puede ser tan bueno con su boca?
Sus manos bajaron peligrosamente a mi falda, sentí como sus dedos se colaron en mi ropa interior.
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Mi Bella Luna
Werewolf- Leia, eres todo lo que necesito y quiero - murmura Lucas sobre mi cuello, erizando mi piel. Un Alpha enamorado de su humana. Una humana descubriendo lo desconocido. EDITANDO