Leia Baltimore
— ¡Mis preciosos! — al llegar a casa mi pequeña manada se lanzó encima de mí con efusividad y alegría — ¡Hola! ¡Hola! Los extrañé — Sentí a Mack colocarse encima de mi barriga y a Zaas lamer todo mi cuello — ¡Paren! — no podía parar de reír estas bolas de pelo estaban muy saltarines que no me dejaban levantarme — ¡Lucas! — pedí ayuda cuando me di cuenta de que estos peludos no me iban a dejar levantar.
Lucas agarró mi mano y fácilmente me levanto hasta quedar pegaditos.
— Creo que deberías tomar una ducha — observo mi abrigo y pantalón cubierto de pelos. Es lo que pasas cuando que vives con ellos, te acostumbras — Ellos piensan que pueden imponerse ante mi olor a Alpha. Ilusos.
¿Por qué celoso hasta con mis perros?
— Claro que la tomaré. Vamos. Tengo que ir a la perrera, quiero ver a esos nuevos y lindos cachorros, ¿Cuánta ropa tengo que llevar? — lo arrastré corriendo de la casa hasta mi habitación.
Ingresamos y me permito respirar y disfrutar de mi zona segura.
— El tiempo que tu quieras — él se quedó acostado en mi cama y llevó una almohada a su rostro — Diosa luna, delicioso. Huele a ti. Me la llevo — negué divertida y agarré lo necesario para estar en la manada.
— Entonces me quedaré a vivir allí — decidí tomarle el pelo, ¿por cuánto tiempo estaré allí? Pensaba analizando cuanta ropa llevar, o no llevar nada y utilizar la ropa de Lucas — ¡Me asustas! — casi se me sale el corazón al sentir como me alzaba por los aires hasta estar cara a cara.
— No juegues con eso. Sabes que me muero porque vivas allí, conmigo, como tu Alpha, como una Luna y Alpha deben hacerlo — acaricie su cabello y besé su frente.
— Lucas — no quería que reaccionara de una manera que me duela el corazón — Sabes que vivo aquí en esta casa con muchas personas, ellos son como mi familia también. No los puedo dejar así por así de la noche a la mañana, muero por estar contigo todos los días Lucas, en serio, pero debo pensar en ellos. Además soy muy pequeña para vivir con un hombre — reí, él no sonrió ni nada — Necesito saber si entiendes — Lucas me miró por unos largos segundos hasta que asintió y besó mis labios.
— Lo entiendo. Pero pronto vivirás conmigo. Todo tiene solución, no te preocuparás por ellos — él no tiene caso de verdad. Se separa y se acuesta en mi cama para seguir oliendo mi almohada.
Que lindo que es... y raro.
Después de agarrar lo necesario para pasar una semana en la manada, le dije a Lucas que pasara por la perrera, tengo que ayudarle a Karen lo que no he hecho en dos semanas, me siento pésimas por las tontas excusas que le di. Lucas no se quiso separar y dejarme sola así que najó conmigo para ver como iban las cosas en el lugar.
Recuerdos de cuando adoptó a Milo llegan a mi mente. Que dura y tonta fui al rechazarle.
— ¡Hola! ¡Hola! — Karen se encuentra hablando con dos señores. Ella al ver mi escándalo se disculpa con ellos y se acerca a mí con una sonrisa. Vamos bien, no luce enojada.
— Mi hermosa Leia, hasta que te dignas a venir, estoy feliz de verte. Te ha ido bien con la viruela, no ha dejado manchas — ella me abraza fuertemente y se separa para sonreírme — Estás bellísima, espérame un momento mientras me desocupo. No te vayas — Karen se va y no sé de que está hablando ella con ellos así que busco a Lucas, él observa con atención a unos cachorros peleando.
— ¿Los adoptamos? — lo abrazo desde atrás.
— Leia, tienes cinco perros en tu casa ¿y quieres más?
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Mi Bella Luna
Werewolf- Leia, eres todo lo que necesito y quiero - murmura Lucas sobre mi cuello, erizando mi piel. Un Alpha enamorado de su humana. Una humana descubriendo lo desconocido. EDITANDO