15. Rusia

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Lucas Harris

Escucho ruidos en la planta baja, deben ser los señores de servicio, ayer en la noche nos acostamos algo tarde, tuve que convencer a mi luna para que pasara la noche aquí.

Veo en el reloj que son las cinco de la mañana. ¿Por qué siempre me despierto a esta hora?

Mi luna está acostada boca abajo, con su largo cabello en toda la cama, la sabana hasta su cadera dejándome ver su espalda y su lunar en las costillas derecha, sus piernas están enrolladas con las mías. Me acerco a ella, y dejo un camino de besos en su espalda, ella se acuesta de lado dándome la hermosa vista de sus senos, la atraigo a mí pecho. Quiero dormir unos minutos más, pero mi alarma personal ya había llegado a la ventana. Joder.

Olfateó su dulce aroma de mañana, recorro toda mi nariz hasta sus pechos, miro como su piel se eriza sacándome una sonrisa.
Quería marcar toda su piel, era cremosa y lisa, mis colmillos estaban creciendo al ver su cuello expuesto. Cuando regresara la hablaré sobre la marca.

Oh si. La voy a marcar. A noche casi cometo el mayor error de mi vida al hacerlo.

No quería despertarla, pero quería tener tiempo con ella antes de irme. Y me estaba asegurando de dejar mi olor bien impregnado en ella.

— Luna — besé su nariz roja por el frío — Luna — besé sus mejillas — Preciosa — ella abre sus grandes bosques.

— ¿Qué haces despierto? Ven abrázame — me hace un irresistible puchero — Dame calor — estiró sus brazos hacia mi aún con los ojos cerrados — Alpha — se me olvidaba que ella detesta las mañanas

— Me tengo que ir en una hora — me coloqué encima de ella y la abracé, Leia enrolló sus piernas en mis caderas manteniéndome cautivo.

— No — me aprisionó más a ella. Suspiré. Se está haciendo más difícil — Solo dos minutos y eres libre — me dejé hacer lo que ella quisiera, me acurruqué en el valle de sus senos para aspirar su dulzor.

Estuve contando en mi mentes esos dos minutos, porque sé que me iba a quedar de largo durmiendo.

— Tengo que prepararme. Tú sigue durmiendo, yo me despediré de ti.

— ¿Me lo prometes?

— Por las garras de Hades — besé su frente y me separé de inmediato. Mi luna era una tentación para mi.

Comencé a hacer todo, tomé una ducha, arreglé mi maleta, fui al despacho a enviar algunos correos, faltaban 30 minutos para que sean las seis, el piloto me tenía que estar esperando.
Ingresé de nuevo a la habitación esta vez para despedirme.

— Luna — ella abrió los ojos de inmediato — Me tengo que ir — no podía, no quería dejarla, pero estaba seguro que ella diría que no, y sus clases, ¿por qué era difícil despedirse?

Odio.

Las.

Despedidas.

— Está bien — sonrió. ¡Quiero marcarla ya! Quiero saber que es lo que siente y que es lo que piensa mientras esté lejos— Cuídate mucho, mi Alpha — Ella se levantó haciendo que la sábana resbalara de su cuerpo, podía ver esos hermosos montículos que me encantaba chupar.

— Me lo estás haciendo difícil — cerré los ojos.

— Te voy a extrañar, mucho — me abrazó fuertemente. Vi la tristeza en sus ojos, se está haciendo la fuerte. Si yo me sentía así de mal, ella debía sentirlo igualmente.

— Me volveré loco sin ti. Te amo — necesitaba decírselo — En serio no sé que haré estando muy lejos de ti, Leia. Jeff te dejará a casa cuando tu quieras, puedes venir cuando quieras. La casa es tuya — agarró mi rostro para besarme — Espero verte aquí cuando regrese.

Mi Bella LunaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora