22- PAZ

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DAMON

El cuerpo desnudo de Rose descansa sobre la cama tapada apenas con una fina sabana. Su rostro ha cambiado por completo, y me alegro de ser yo quien halla conseguido que esté más liberada con ella misma, y por supuesto conmigo.

Las imágenes de anoche mientras entraba en ella por primera vez me vienen a la mente y no puedo evitar soltar un enorme suspiro mientras me coloco en el filo de la cama.

La cara de Rose rogándome más hacen que me estremezca en estos momentos. No puedo explicar lo que se removió dentro de mí cada vez que entraba y salía de ella. Es la mejor sensación del mundo. Nadie me ha hecho sentir como ella lo hace, nadie ha podido hacerse con el poder de quebrar mi cabeza de la forma que esta chica lo hace.

El suave roce de su piel, el aroma a vainilla que inundaba mis fosas nasales me volvía loco. No podía separarme de ella, es mi droga, y ahora que la he probado no quiero dejarla nunca.

La vida me ha acostumbrado a estar solo, en no confiar. Estoy rodeado de gente que lo hace a menudo y eso me volvió un experto. Cada noche de fiesta una mujer distinta, ni siquiera sabía sus nombres, ni me molestaba en saberlo, me las tiraba y las obligaba a irse, nada más.

La única con la que he repetido es Amara, pero ella no puede compararse con el fuego de Rose.

Me negaba a comprometerme con algo o alguien, y aquí estoy, enredado en ella.

Ella es quien me aporta paz, con ella puedo respirar tranquilo.

Es evidente que no merezco a alguien como ella, ni ella merece marchitarse a mi lado, viendo como hago más profundo el agujero que me rodea.

Pero siendo egoísta, no puedo dejar que se valla.

La quiero joder, nunca he querido a nadie que no fuese yo mismo, ha traspasado todas las barreras que había creado y sin necesidad de esforzarse. Ha sido la primera vez que le hago el amor a una mujer, la primera vez que han despertado sentimientos en mí.

Estoy loco por ella, y me importa una mierda todo lo que pase a mi alrededor por tal de que permanezca a mi lado.

Muerdo mi labio mientras admiro las curvas que marcan la sabana, es increíble lo que es capaz de despertar en mí, cada vez quiero más de ella. Es perfecta por donde la mires, desde sus esbeltas piernas hasta su hermosa cara. 

Es una diosa que ha venido a torturarme.

El sonido del teléfono me despierta de la ensoñación en la que estaba inmerso.

Lo cojo y al escucharlo sé inmediatamente de quien se trata.

-¿Dónde te has metido Damon?- Pregunta Alfred, mano derecha de mi padre, y ahora mía.

Me levanto de la cama dejando al descubierto mi cuerpo y me encamino al cuarto de baño para que no me escuche Rose.

-Por ahí.. ¿Qué quieres?- Digo sonando más serio, odio que me llamen cada vez que estoy con ella joder.

-Tus socios están dispuestos a entrar en el negocio que tienes entre manos, quieren reunirse contigo.. Tienes que volver a Rusia.- Me informa.

-Ya sabes lo que tienes que hacer entonces Alfred, no quiero ni un cabo suelto. - Digo sin más y cuelgo.

Tengo que andar con pies de plomo si quiero que salga todo bien, la policía no deja de hurgar en la galería de Washington, están tratando de buscar testigos de la banda latina. Terminé con la mayoría de ellos, pero no con todos. El cabrón de Magnum salió de allí corriendo como una sabandija.

BLACK ROSE🌹©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora