El monte Fuji ya se podía ver a la distancia. Aquel lugar sería donde realizarían aquel importante sello. El terreno se apreciaba muy tranquilo, no había rastros de youki o energías malignas, era preciso para realizar el ritual.
Kagome y Sesshomaru caminaban a paso calmado pero con firmeza. Ambos concentrados en sus propios pensamientos. Esa tarde harían finalmente el sello, y sí todo salía bien, el youkai tendría 4 meses más para encontrar la cura de la maldición.
- Estas más callada de lo normal - comentó el youkai rompiendo el silencio.
- Sabes que no puedo ocultar mi preocupación - contestó ella soltando un suspiro.
- A veces creo que me subestimas, miko.
La pelinegra negó lentamente con la cabeza.
- No es eso Sesshomaru, temo no ser capaz de realizar el sello, me da miedo no poder controlar mi poder - explicó viendo sus manos con temor.
El peliplateado detuvo su caminar y se acercó a ella para tomarla del rostro.
- Nunca dudes de tu capacidad Kagome, es por ti que logramos obtener información de la maldición.
- Lo sé, pero aún así...
- La Kagome que yo conozco no es cobarde. Es decidida y segura de sí misma. Confía en ti, miko... Así como yo lo hago.
- Sesshomaru... - susurró el nombre de su amado con suavidad y dulzura - no sé qué haría sin ti.
- Vivir, claramente - dijo él burlesco.
- No es gracioso.
- Kagome, tienes que entender que aunque el sello lograse funcionar, nada asegura que logre encontrar la cura para mi maldición.
- ¡Encontraremos la cura! Me aseguraré de que así sea - afirmó ella mientras lo abrazaba con fuerza.
- Miko, te lastimarás con mi armadura.
- Estúpida armadura - dijo en un susurro mientras se alejaba.
Sesshomaru sonrió sutilmente, aquella miko se había aferrado tanto a su vida que ya no podía ocultar sus emociones cuando se trataba de ella.
- Continuemos, ya está por atardecer - ordenó él.
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La tarde comenzaba a caer lentamente, trayendo consigo aquellos majestuosos colores en el cielo, una maravilla digna de admirar.
Una roja melena se movía con lentitud al paso de la suave brisa. En sus ojos como la sangre se podía apreciar el reflejo de aquel increíble espectáculo anaranjado.
De su ajustada yukata, sacó un fino papel con unas palabras incrustadas. Su amo le había confiado la misión de descubrir la maldición de el Lord del Oeste, y llevar a la miko que lo acompañaba.
"Sello espiritual" eran las palabras escritas en aquel pergamino, seguramente esa era la única manera de derrotar a esa sacerdotisa para poder llevársela a su amo.
Guardó el papel dentro de su obi para luego levantar la mirada nuevamente. No se encontraba muy segura de cumplir con lo que le ordenó su amo, pero sabía que si no lo hacía, ella se vería terriblemente perjudicada.
Suspiró con pesar, ya nada era lo mismo.
Le dio la espalda a la increíble vista, y comenzó a caminar. La joven sacerdotisa no debía encontrarse muy lejos...
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Destino
FanfictionUna maldición acecha al gran youkai Sesshomaru, quien resignado va en busca de la única mujer que lo podría ayudar. Una nueva aventura comienza, donde el peliplateado y cierta azabache tendrán que viajar juntos. Los sentimientos de cada uno saldrán...
