Capítulo 33

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Luego de la conversación que tuvo la pareja con el muchacho de orejas de perro, el ambiente cambió dramáticamente. Habían pasado la mañana felices en su pequeña burbuja, pero ahora la situación había cambiado.

- ¿Qué haremos? - preguntó la azabache a su pareja.

Sesshomaru cerró los ojos por un momento, pensando en cuales iban a ser sus próximos movimientos, un solo error y perdería todo lo que por una vez luchó.

- Iré directamente a hablar con el Lord del Sur, debo asegurarme de lo que le dijo a Inuyasha es cierto - comentó.

- Ciertamente, después de lo que dijo la última vez Lord Hotaro, no me sorprendería que fuera verdad.

- Hotaro no es tonto, sabe que no puede derrotarme el solo, si es cierto que está reuniendo soldados para una guerra, lo detendré, y lo mataré.

- ¿Crees que tenga ayuda de algún otro Lord? 

- Lord Kayto del Sur lo dudo, solo queda el Lord del Norte, pero no podría asegurar nada aún - respondió.

- Tengo un mal presentimiento sobre esto - comentó preocupada.

- No te preocupes por esto, lo solucionaré. Espérame en la próxima aldea que está a unos minutos de aquí, llegaré antes de que anochezca.

- Pero ¿a dónde irás tú?

- A hablar con el Lord del Sur. Tranquila, iré volando, llegaré a ti antes de que oscurezca.

- Esta bien - contestó suspirando.

- No tardaré, lo prometo. Ve a la aldea y espérame ahí.

Kagome asintió y se acerco a abrazar a su pareja. Sesshomaru correspondió al gesto y luego alzó el rostro contrario para besar esos dulces labios que lo traían loco.

- Hasta pronto - se despidió el peliplata separándose de su mujer.

- Vuelve a salvo - suplicó ella.

El youkai asintió y se alejó un poco de ella para formar esa conocida esfera de luz y desaparecer de ahí.

La azabache observó el cielo con angustia, pero debía confiar en su compañero. 

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El viaje al palacio del Sur no duró más de dos horas, pero lo dejó increíblemente agotado. Descendió hasta la gran entrada y los guardias de aquel sector hicieron una reverencia ante su presencia.

- Lord Sesshomaru, es bueno verlo. Nuestro Lord ya ha sido anticipado de su presencia y lo espera en su oficina - informó uno de los guardias.

El peliplata se dedicó a asentir y caminar hasta donde el otro Lord lo esperaba. A lo lejos, logró apreciar a una pequeña niña youkai que corría de aquí para allá, mientras una hermosa mujer de cabellera rubia la seguía, seguramente esa cría era la primogénita, y la mayor, la hembra del Lord del sur. En su interior, imaginó una escena similar, pero en donde una azabache corría detrás de una cachorra.

Ciertamente, hasta ese momento no había pensado en la probabilidad de tener descendencias junto a Kagome, pero estaba seguro que en algún momento su hembra quedaría preñada. Sabía las consecuencias de unirse a una humana, y aunque sus futuros hijos fueran hanyous, no le molestaba del todo, pues serían hijos de la mujer que logró conquistar su frío corazón.

- Lord Sesshomaru, al fin puedo contar con su presencia - saludó Lord Kayto incorporándose para hacer una leve reverencia.

- He sido informado que has ido a la aldea donde se encuentra mi protegida - comentó el ojidorado, directo al grano.

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