Capítulo 40

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Desde que había visto a esa mujer, quedó inmediatamente fascinado. Su belleza, su aroma e incluso su gran poder. Esa miko tenía lo que toda su existencia buscó. La quería y necesitaba para él, pero Lord Sesshomaru ya se había apoderado de tan maravillosa vida. Sin embargo, estaba dispuesto a perder todo con tal de tener para a él a esa mujer, incluso matar a quién sea. Ya había ensuciado sus manos muchas veces por conseguir sus propósitos, y esta vez, no sería distinto. Odiaba a Sesshomaru, él siempre era alagado por sus cercanos, y lo peor, era considerado el youkai más fuerte de esa era. Detestaba que lo alabaran tanto, el Inu no era la gran cosa. Por eso no dudó en mandar a maldecirlo en cuanto se enteró de tan antiguo poder, pero el Lord fue mucho más fuerte, y lo pudo romper sin problemas. Realmente lo repugnaba, más aún al haber mancillado la pureza de la humana que quería para él...

- Tengo un mal presentimiento de esto, Hotaro - habló el Lord del Norte.

- No me digas que te estás arrepintiendo, Keiji - contestó con enfado.

- A estas alturas es imposible, solo pienso que esto no terminará muy bien.

- No terminará bien, pero para ellos - rió con burla.

- Sabes bien a quién nos enfrentamos, el Oeste y el Sur son una gran alianza, cuentan con un ejército aún más grande del que tenemos nosotros - cuestionó el Lord.

- De cualquier manera esto hubiera terminado en una guerra. Deja de pensar estupideces y apresurémonos a atacar - ordenó.

- Bien - respondió con un suspiro el Lord del Norte.

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- Se están acercando cada vez más - comentó un soldado.

- ¡Arqueros! ¡comiencen! - ordenó Kayto.

Los youkais que se encontraban en una perfecta fila, comenzaron a lanzar poderosas flechas con energía demoníaca, creando una importante baja en el ejército enemigo. Kagome se unió al tiroteo, y no dudó en implementar su poder en las flechas. Se sorprendió ante el poder destructivo que ahora tenía, miró con asombro su arco y recordó las palabras de su suegra. Sin duda alguna, ese arco era increíble.

 - No están los Lord ahí mi Señor.

- Hmpp... Una distracción. Rodeen el perímetro, ¡no dejen que se acerquen! - habló autoritaria la peliplata.

- ¡Si! - gritaron algunos.

- ¡General Okotsu!,  lidere el primer escuadrón del Oeste, aniquile a esos bastardos.

- ¡Sí mi señora!... ¡Ya oyeron! ¡Destruyamos a esos malnacidos! - gritó el primer general, alentando a sus soldados.

- ¿Qué haremos nosotras? - preguntó la azabache.

- Esperaremos.

- ¿Esperaremos? - repitió la miko confundida.

- Sesshomaru está en camino - concluyó la Inu.

Kagome sintió un sudor frío recorrer por su espalda, seguramente su orgulloso y testarudo youkai estaba muy furioso por haberse ido de su lado.

- Viene muy enojado - comentó divertida la mayor.

- Mi Lady - habló Kayto - tal y como había dicho, esto era una distracción. Encontramos a la mayoría del ejército y a los Lords Hotaro y Keiji muy cerca de los territorios del Oeste. 

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