Desde que había visto a esa mujer, quedó inmediatamente fascinado. Su belleza, su aroma e incluso su gran poder. Esa miko tenía lo que toda su existencia buscó. La quería y necesitaba para él, pero Lord Sesshomaru ya se había apoderado de tan maravillosa vida. Sin embargo, estaba dispuesto a perder todo con tal de tener para a él a esa mujer, incluso matar a quién sea. Ya había ensuciado sus manos muchas veces por conseguir sus propósitos, y esta vez, no sería distinto. Odiaba a Sesshomaru, él siempre era alagado por sus cercanos, y lo peor, era considerado el youkai más fuerte de esa era. Detestaba que lo alabaran tanto, el Inu no era la gran cosa. Por eso no dudó en mandar a maldecirlo en cuanto se enteró de tan antiguo poder, pero el Lord fue mucho más fuerte, y lo pudo romper sin problemas. Realmente lo repugnaba, más aún al haber mancillado la pureza de la humana que quería para él...
- Tengo un mal presentimiento de esto, Hotaro - habló el Lord del Norte.
- No me digas que te estás arrepintiendo, Keiji - contestó con enfado.
- A estas alturas es imposible, solo pienso que esto no terminará muy bien.
- No terminará bien, pero para ellos - rió con burla.
- Sabes bien a quién nos enfrentamos, el Oeste y el Sur son una gran alianza, cuentan con un ejército aún más grande del que tenemos nosotros - cuestionó el Lord.
- De cualquier manera esto hubiera terminado en una guerra. Deja de pensar estupideces y apresurémonos a atacar - ordenó.
- Bien - respondió con un suspiro el Lord del Norte.
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- Se están acercando cada vez más - comentó un soldado.
- ¡Arqueros! ¡comiencen! - ordenó Kayto.
Los youkais que se encontraban en una perfecta fila, comenzaron a lanzar poderosas flechas con energía demoníaca, creando una importante baja en el ejército enemigo. Kagome se unió al tiroteo, y no dudó en implementar su poder en las flechas. Se sorprendió ante el poder destructivo que ahora tenía, miró con asombro su arco y recordó las palabras de su suegra. Sin duda alguna, ese arco era increíble.
- No están los Lord ahí mi Señor.
- Hmpp... Una distracción. Rodeen el perímetro, ¡no dejen que se acerquen! - habló autoritaria la peliplata.
- ¡Si! - gritaron algunos.
- ¡General Okotsu!, lidere el primer escuadrón del Oeste, aniquile a esos bastardos.
- ¡Sí mi señora!... ¡Ya oyeron! ¡Destruyamos a esos malnacidos! - gritó el primer general, alentando a sus soldados.
- ¿Qué haremos nosotras? - preguntó la azabache.
- Esperaremos.
- ¿Esperaremos? - repitió la miko confundida.
- Sesshomaru está en camino - concluyó la Inu.
Kagome sintió un sudor frío recorrer por su espalda, seguramente su orgulloso y testarudo youkai estaba muy furioso por haberse ido de su lado.
- Viene muy enojado - comentó divertida la mayor.
- Mi Lady - habló Kayto - tal y como había dicho, esto era una distracción. Encontramos a la mayoría del ejército y a los Lords Hotaro y Keiji muy cerca de los territorios del Oeste.
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Destino
FanfictionUna maldición acecha al gran youkai Sesshomaru, quien resignado va en busca de la única mujer que lo podría ayudar. Una nueva aventura comienza, donde el peliplateado y cierta azabache tendrán que viajar juntos. Los sentimientos de cada uno saldrán...
