Capítulo 36

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Takeshi, el youkai que controlaba el elemento del agua, resultó ser un demonio amable y generoso. No mostró complicación alguna al pedirle ayuda por la maldición, de hecho, se encontraba algo ansioso y hasta cierto punto emocianado. Según él, Sesshomaru tenía una alta probabilidad de romper con la maldición, ya que su youki estaba a un nivel estable, y su hembra, la joven miko iba a ser de mucha ayuda.

- Entonces ¿qué se debe hacer para romper con la maldición? - preguntó la azabache.

- Primero que todo, permíteme preguntarte Lord Sesshomaru, ¿recuerdas donde te mordió el youkai que te maldijo?

El peliplata levantó una de sus finas cejas, creyendo que era una estupidez lo que el peliceleste le preguntaba.

- Es muy importante saberlo, ya que ahí empezó todo - comentó.

- En el hombro - respondió sin dar más detalles. A decir verdad, esa batalla que tuvo con aquel extraño era lo que más quería olvidar, ya que después de eso ya nada fue lo mismo.

- Entiendo, muéstrame - ordenó.

El Inu arrugó el ceño levemente molesto por su orden, pero obedeció.

Takeshi se acercó y observó ambos hombros del joven Lord, justo detrás del hombro izquierdo, logró apreciar una pequeña e irregular marca color piel. 

- Está justo aquí - dijo él, llamando la atención de la pareja.

- Pensé que era una simple cicatriz - argumentó la pelinegra, pues ella había visto esa pequeña marca pero nunca pensó que era el lugar donde habían mordido a su pareja.

- Comprendo que no le hayas tomado importancia, Kagome. Creo que Sesshomaru tampoco lo hizo, aunque bueno, es un lugar difícil para que él lo pueda notar.

El nombrado giró su cabeza y fijó sus ojos en la misteriosa marca que tenía en aquel lugar de su cuerpo. Tal y como había comentado Takeshi, no le había tomado importancia al lugar donde aquel sujeto lo había mordido. La aparente cicatriz, parecía una pequeña grita sobresaliente, casi pasa desapercibida por el color, pero al apreciarla con su debido tiempo, se lograba percibir algo extraño.

- El sello que te hicieron realmente te salvó la vida, joven Sesshomaru. Sin él en estos momentos estarías en el otro mundo - aseguró con seriedad.

El peliplata asintió con la cabeza y reconoció para si mismo la importancia de tener a una mujer como Kagome en su vida. Se sintió tremendamente agradecido con la joven.

- Te comentaré el primer de los 3 pasos para romper con la maldición, acompáñame Sesshomaru - se levantó - mientras tanto Kagome, puedes salir a recorrer el lugar o si quieres puedes cocinar algo, detrás de la cabaña tengo varias verduras.

- Muchas gracias Takeshi - dijo la joven haciendo una pequeña reverencia.

Un suspiro salió de la miko al sentirse sola. Se puso de pie y no pudo evitar caer sobre sus rodillas nuevamente, al sentir un intenso mareo.

- Aún no me recupero del todo - comentó para sí misma.

Luego de unos cuantos minutos, logró incorporarse sin complicaciones. Salió del humilde hogar para recorrer el amplio y hermoso lugar. Sonrió con tranquilidad e inhalo profundamente el puro aire que había ahí. Se recostó entre la variedad de flores y cerró los ojos para disfrutar más de la increíble sensación.

Realmente habían pasado muchas cosas en los últimos meses, y lo más sorprendente era su relación con el joven Lord del Oeste. Le debía una buena explicación a sus amigos, aunque podía asegurar que Inuyasha ya les habría contado. Suspiró una vez más, y se dejó llevar por la increíble tranquilidad que estaba sintiendo.

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