La llegada de la antigua Lady del Oeste había alterado un poco a la pareja, sobre todo a la joven miko que temía si sus poderes serían suficientes para romper definitivamente con la maldición sin dañar su cuerpo ni el hijo que esperaba. Porque sí, estaba embarazada, logró sentir una pequeña y casi imperceptible energía combinada en su interior. Solo esperaba que el Inu aún no se diera cuenta.
- Kagome ¿te encuentras bien? - preguntó un preocupado Takeshi entrando a la pequeña habitación.
- Lo estoy, solo algo preocupada. La última vez que utilicé mis poderes en Sesshomaru casi terminé muerta. Si algo llegase a salir mal, él no me lo perdonaría - comentó con sinceridad.
- Comprendo, pero Kagome, ahora no estás sola - insinúo dejándola confundida - Tienes parte de los poderes de Sesshomaru y una pequeña vida que crece en tu vientre que definitivamente será muy poderosa.
- Tienes razón, no debería preocuparme tanto por eso - contestó más tranquila.
- ¿Sesshomaru aún no lo sabe?
Kagome negó con la cabeza.
- Si se entera, lo más probable es que no me permita ayudarlo para romper con la maldición, así como tampoco ir con él a la guerra.
- Es lo más seguro. Aún así tendrás que decírselo en algún momento - dijo él.
- Lo sé. Después de que termine la guerra se lo diré - confesó insegura.
- ¿Qué harás con su presencia? es muy pequeña pero con concentración se logra apreciar.
- Me ocuparé de eso con algún sello temporal - explicó.
- Bien, ya que estás tan decidida, no me queda más remedio que apoyarte. Te esperaré en la habitación del fondo, les diré que te estás preparando. No tardes demasiado.
Kagome asintió con firmeza. Por fin Sesshomaru sería libre y podría gobernar el Oeste con tranquilidad. Y quizás, ella y su hijo podrían estar a su lado...
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Takeshi ingresó a la habitación donde realizarían el ritual para romper la maldición. Ambos peliplatas lo veían expectantes mientras él comenzaba a sacar los implementos necesarios.
- ¿Dónde esta Kagome? - preguntó el peliplata menor.
- Está preparándose, no debe tardar.
- No conocía esa faceta impaciente, Sesshomaru - comentó divertida la Inu.
El nombrado la miró con frialdad.
- No es tu problema - respondió.
- Terminaste ser igual que tu padre, con sentimientos por sencillos humanos...
- Lo que tengo con Kagome no te concierne, no te entrometas - dijo con enojo.
- Tranquilízate, no lo haré - contestó algo sorprendida por la actitud de su hijo.
El peliceleste, que se había mantenido al margen de la pequeña discusión, decidió que era hora de intervenir.
- Sesshomaru, comienza a retirar tus prendas superiores. Comenzaremos pronto - indicó.
En ese momento, Kagome ingresó al lugar. Había demorado un poco en realizar un pequeño sello para que la esencia de su hijo no fuera descubierta. Miró de reojo a la hermosa Inu que no dejaba de mirarla detrás de su abanico. Esto le causó nerviosismo.
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Destino
FanfictionUna maldición acecha al gran youkai Sesshomaru, quien resignado va en busca de la única mujer que lo podría ayudar. Una nueva aventura comienza, donde el peliplateado y cierta azabache tendrán que viajar juntos. Los sentimientos de cada uno saldrán...
