Capítulo 13

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Kagome miraba con sumo nerviosismo a Sesshomaru, el cual desde su confesión se había quedado completamente en silencio, como si estuviera procesando lentamente sus palabras. Pudo apreciar el asombro en su rostro y eso la hizo de alguna manera estremecer, luego se había puesto serio y mantuvo la mirada fija en el suelo como si estuviera apreciando algo de su interés.

- Se... ¿Sesshomaru? - lo llamó la miko.

El nombrado alzó su mirada para encontrarse con los marrones ojos de la mujer. Ella observaba curiosa el inusual brillo en los ojos de su compañero, como si con ellos quisiera decir algo...

Pero no fue lo que la miko esperaba.

- Abre el pergamino - ordenó él con voz monótona.

Kagome, bajó su mirada sintiendo un agudo dolor en su corazón, no sabía porque le dolía tanto su indiferencia, y peor aún, de la manera tan vacía en que él le respondió. Apretó sus manos arrugando un poco el pergamino, sintiendo rabia consigo misma por apreciar a un ser así.

Él por su parte sintió una extraña punzada en su pecho, no le agradaba el repentino cambio en la miko. Sabía que la había lastimado, pero no pensó que le iba a afectar tanto. Ella había confesado algo muy importante, que lo apreciaba, y él, muy a su pesar también a ella, pero sus inseguridades eran demasiadas, y temía terminar como su difunto padre, por eso prefirió callar, aunque eso significara lastimar a la única mujer que había llegado a estimar.

La chica, tragándose su dolor, comenzó a abrir el preciado pergamino, sintiendo la áspera textura del papel... Un título con grandes letras fue lo primero que logró ver "Maldiciones de Youkais", observando un poco más, logro leer información que ellos ya sabían. Lo abrió en su totalidad, y casi al final estaba lo buscaba...

- Lee - decretó el peliplateado después de cierto tiempo.

Kagome, dejando de lado el dolor por sus palabras comenzó a leer...

"Las maldiciones hechas por el antiguo Lord, fueron creadas para jamás romperse, pero según testigos, hubo un poderoso youkai que logró deshacerse de la maldición, pero no se sabe como lo hizo, ni quién lo ayudó. Este youkai, era un demonio que controlaba el elemento del agua, y según informaciones, vivía escondido en una isla en medio del mar. Se desconoce si aún está con vida."

La joven detuvo su lectura para observar al peliplateado, el cual se encontraba con el ceño fruncido y con una mueca de disgusto en sus labios.

"La maldición se puede sellar, pero no completamente. Este sello impide que la maldición avance con regularidad, para que así el afectado tenga más tiempo, esto consta de 4 meses más para que se complete. Para realizar el sello, se necesita una serie de cosas... Agua del manantial sagrado, pétalos de la rosa dorada de Uzumi, sangre pura, y una sacerdotisa."

La azabache se detuvo nuevamente, asimilando lo que había leído anteriormente...

- Sesshomaru, nosotros pod... - fue interrumpida

- Lo haremos - dijo poniéndose de pie - buscaremos lo necesario, y tú me sellarás.

Kagome abrió grandemente sus ojos, sorprendida por lo que dijo el Inu.

- ¿Estás seguro de que sea yo quién realice el sello? - preguntó la miko 

- Si, harás el sello, luego iré a buscar al youkai que logró romper la maldición.

- ¿Lo buscarás? pero si ni siquiera sabemos si se encuentra con vida - comentó la ojicafé.

- Lo está, es un youkai después de todo...

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