El cielo estrellado era acompañado por el grandioso astro plateado, los árboles se mecían con lentitud por el suave viento que pasaba. Ambos pelinegros mantenían su mirada fija en cada uno, como si así lograran comprender que era lo que pasaba por la cabeza de ellos.
Sería extraño decir que la chica no estaba asustada, porque en realidad era todo lo contrario. Estaba tan nerviosa que su corazón latía a mil, y lentamente comenzaba a sudar frío. Aquel silencio que mantenía el joven Lord, no podía significar algo bueno... Eso pensaba ella, porque lejos de pensar que el beso había sido un error, Sesshomaru, pensaba en lo increíble que se sintió... ¿Acaso eso era el amor? no lo sabía, pero tenía la certeza de que quería a esa mujer para él, y que no quería jamás separarse de ella.
- Se.. ¿Sesshomaru? - preguntó la mujer notablemente nerviosa.
El nombrado la miró luego de pensar unos momentos... Ya no se imaginaba una vida donde no estuviera esa habladora mujer, sin embargo, había una duda que lo carcomía.
- Miko, ¿tú me amas? - preguntó él.
Kagome abrió sus ojos totalmente sorprendida por su pregunta. Imaginó que le diría cualquier cosa, menos esa.
- Yo... - Comenzó a hablar.
- ¿O lo amas a él??
La joven arrugó el ceño.
- No Sesshomaru, hace mucho tiempo que dejé de amar a tu medio hermano - dijo ella con firmeza.
El pelinegro suspiró internamente.
- Kagome, yo no sé lo que es el amor, crecí en un lugar que carecía de cualquier tipo de sentimientos, no tengo ninguna experiencia, puesto que nunca lo he sentido. Aunque a decir verdad, desarrollé un sentimiento de cariño hacia Rin, pero, aparte de eso, nunca sentí nada más...Hasta ahora.
- Sé que es dificil para ti Sesshomaru, pero para mí también lo es. Es difícil pensar que me enamoré de alguien como tú. Tú eres un Youkai, Lord del Oeste, y lo más ridículo, es que eres el medio hermano de mi antiguo amor. Pero, lo que siento es real Sesshomaru, y realmente quiero estar contigo hasta el final de mis días, aunque no me correspondas... Aunque yo sea una sacerdotisa y tú un youkai.
La azabache bajo su cabeza, mientras finas lágrimas bajaban por sus suaves mejillas.
- Miko - subió el mentón de ella - Ya te he dicho que no bajes tu mirada ante mí.
La joven, lentamente subió su mirada a él, y observó sus ojos color zafiro.
- Yo, Sesshomaru, Lord de las tierras del Oeste, te acepto en mi vida Kagome - acarició su mojada mejilla - pero no puedo prometerte nada, eso tú lo sabes.
- Sesshomaru... - susurró la azabache con pena y felicidad a la vez.
Lo abrazó con fuerza, abrazándose al pecho de él. Los brazos del pelinegro la hacían sentir segura, la hacían olvidar por la situación que estaban pasando, aunque fuera por unos momentos.
- Un youkai y una sacerdotisa, que curioso - se escuchó una voz femenina detrás de la pareja.
Ambos voltearon a ver a la intrusa que se había presentado repentinamente, se encontraron con una bella mujer de largos cabellos azules, vestida con un kimono blanco que hacía resaltar la palidez de su rostro y sus ojos lilas.
- ¿Quién eres tú? ¿y cómo sabes que él es un youkai? - preguntó a la defensiva la miko.
- Mi nombre es Uzumi, soy la guardiana de este lugar. Y sé que él es un demonio porque su aura lo delata.
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Destino
FanfictionUna maldición acecha al gran youkai Sesshomaru, quien resignado va en busca de la única mujer que lo podría ayudar. Una nueva aventura comienza, donde el peliplateado y cierta azabache tendrán que viajar juntos. Los sentimientos de cada uno saldrán...
