¡Sumérgete en el fascinante mundo de Fhender y déjate llevar por una aventura inolvidable!
En esta apasionante novela, conocerás a Milton, un joven huérfano que se embarcará en un viaje lleno de misterios y descubrimientos asombrosos. A medida que d...
—Papá —la inocente voz de un niño decía—. ¿Quiénes son ellos?
Las botas de hierro marchaban al compás de gritos. Gritos que se replicaban por distintas gargantas, hasta llevar el mensaje a la fila entera. Armados con distintos tipos de cascos, hombreras, pecheras y demás partes de hierro que les cubrían todo el cuerpo. Al sonido metálico de los hombres también se sumaba el caminar de las máquinas de batalla. Ruedas de madera avanzaban siendo empujadas por algunos hombres; ruedas que llevaban grandes estructuras de destrucción. La base de dichas máquinas contaba con cajas de diversos tamaños y unas palancas que manejaban el mecanismo para apuntar y disparar. Eran las conocidas como "catapultas". Había de diferentes tamaños pero todas se accionaban de la misma manera y tenían un mismo fin.
—Papi —insistía más fuerte ya que el sonido de una caravana de gapers tapaba su voz—. Papi...
—Adentro hijo —respondía asustado, arrastrándolo del brazo hacia adentro de la casa—. Comenzó el toque de queda.
Todas las casas del nuevo Tuk'Hum cerraban sus ventanas y puertas, manteniendo el silencio hasta nuevo aviso. La población estaba advertida: de ser encontrados deambulando durante el toque de queda serían condenados como enemigos y erradicados instantáneamente. Estacas y alambres delimitaban el dentro y fuera de la ciudad. Más allá de estos límites, las filas comenzaban a formar. Algunos montados, otros a pie. Vistiendo distintos tonos de la misma armadura; plateado con negro y dorado plateado. También había armaduras negras, portadas por los encargados de las máquinas y armaduras de cuero, que llevaban los guerreros cursai. Los soldados montados llevaban la delantera, luciendo escudos y espadas con las insignias del rey. Detrás de ellos, formaban los más numerosos, los soldados a pie. Sobre la izquierda de estas dos fuerzas, esperaban las máquinas de guerra y quienes las manejaban; mientras que del lado derecho aguardaban instrucciones los lanceros y guerreros cursai. Un evidente hueco en la primera fila, comenzaba a llenarse con guerreros montados que aparecían del este. Sincronizados y con una velocidad desopilante, ocuparon el lugar que se les había guardado, aunque parecían no llenarlo.
—¿Cómo le explico al rey su tardanza? —la áspera voz del comandante y jefe a cargo de las tropas montadas, preguntaba—. ¿Dónde se habían metido?
—Señor soy el responsable de la cuadrilla —decía un soldado mientras señalaba una insignia color roja—. Sufrimos un ataque en el bosque... perdimos unos cuantos hombres.
—¿Un ataque? —el comandante lo aniquilaba con la mirada.
—Sí... —nervioso—. No sabemos que fue. Atacaba y se escabullía entre los árboles.
—¿Qué fue lo que los atacó? Sea más específico —gritando.
—Animales señor.
—¿Animales? —indignado—. Mejor va a ser que el rey no escuche sus palabras —bajando la voz al ver que entre las filas la corona del rey asomaba.
Sobre el lomo de un Skud, que atemorizaba con sus inmensas garras y colmillos a los soldados aledaños, aparecía él, con su túnica blanca. Llevaba la corona, la que había sido creada con partes de Mytri; el árbol que Taniel había destruido. También llevaba unas botas doradas terminadas en punta, que solo eran apreciables cuando su Rukku lo permitía. El solo sentir la respiración de aquel Skud cerca, hacía temblar a algunos; a veces sus miradas se dejaban llevar por los detalles de la bestia, pero rápidamente volvían su mirada al frente. El temor que el Skud les generaba era ínfimo, comparado con lo que les despertaba pensar en lo que Taniel podría hacerles. El comandante abandonó la charla, para encontrarse con el rey, quien avanzaba lentamente con su mirada tajante apuntando al fuerte.
—Mi rey —decía generando una solemne reverencia.
Sin siquiera mirarlo y continuando su camino espetó:
—Avancen.
Nota de Autor: ¡Gente! Ya estamos tocando el final. Parte cortita, pero intensa. Espero mañana poder subir otra! Gracias por leer, saludos!
NicoAGarcía
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