Capítulo 16: La espera (parte I)

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Tuk'Hum se encontraba próximo

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Tuk'Hum se encontraba próximo. Los rebeldes habían estado caminando desde hacía casi un día y solo habían tomado dos descansos. Pocos de los que estaban ahí, conocían realmente el lugar al que estaban yendo. La mayoría solo había oído historias de lo hermoso que alguna vez había sido. Antes de la muralla.
Políticamente Tuk'Hum había sido dividida en dos partes, aunque solo una de estas se encontraba activa. La decisión respondía a cierta lógica, ya que después de la desgracia que el Etel había sufrido, la población de dicho reino había disminuido casi en su totalidad. Consecuentemente, Taniel dio la orden de reagrupar aquel poblado en lo que se llamaría el "Nuevo Tuk'Hum"; encontrándose conectados por un puente con Noinor y pegados a la represa. Aquellos sobrevivientes del Etel, vieron como una nueva oportunidad de vida la que el rey les estaba dando, aceptando implícitamente sus leyes, cultura y ejército. Este último, cumplía una tarea esencial, ser la autoridad del lugar. No había un Rasat designado para el Nuevo Tuk'Hum, ya que al ser tan ínfima su producción, no generaba en el rey una gran preocupación.
La segunda parte, la llamada "inactiva" era solo extensión de tierra y restos de lo que alguna vez había sido un gran reino. Si bien, las antiguas edificaciones habían sido destruidas, todavía quedaban algunas adornando el entorno hostil. Allí, en donde las plantas no crecían y los árboles morían, se encontraba el fuerte donde los Vahianer darían batalla. Dicha edificación, había sido por expresas palabras del rey, lo único que no debía destruirse de Tuk'Hum; ya que planeaba en algún momento ocuparlo y montar un ejército. Pero en sus narices, los rebeldes astutamente lo habían tomado y con el paso del tiempo, mejorado. Una distancia de unos pocos kilómetros separaban al Nuevo Tuk'Hum del fuerte; por lo que los soldados del rey podrían haber tomado acción. Pero fue por órdenes expresas del mismo, que los guardias no intervinieron. Taniel sabía exactamente lo que hacía. Quería dar un golpe, un golpe definitivo.

Ante los ojos de Oriana se presentaba el fuerte del que tanto se había hablado en el viaje, en el que iban a detener a Taniel y a su ejército; pero para ser sincera, lo que ella se había imaginado distaba mucho de la realidad.

—¿Ese es el... fuerte? —decía Bori decepcionado.

—Eso parece... —respondía la guerrera.

—Estamos perdidos.

—No... No digás eso —intervenía Germanus intentando incorporar algo de positivismo al asunto—. Díganme, otra vez... ¿Qué fue lo que Fhender les dijo?

—Que Rus pega duro —reía y luego callaba tras recibir un codazo de Oriana.

—Dijo que creía conveniente quedarse y entrenar con Rus.

—¿Entonces no vendrá al fuerte? —preguntaba Germanus extrañado.

—Sí vendrá... Le entregué el mensaje de Ar —decía Oriana mientras acariciaba su pelo—. Tiene veinte días. Luego, tendremos a Taniel y a su ejército sobre nosotros —volviendo a mirar hacia el fuerte.

Germanus movía su mirada hacia el suelo, mientras que Bori comenzaba a vislumbrar algunas figuras que esperaban cercanos a la gran puerta del fuerte.



Nota de Autor:

¡Gente! Espero que esta parte les guste. Estoy teniendo algunos problemas con el tiempo y por eso me está costando escribir. Sé que es una parte cortita, pero no por eso menos trabajada o menos importante.
Muchas gracias por estar, por apoyarme, por compartir, votar y comentar. En estos días espero subir lo que sigue.

¡Estamos cerca del final!

¡Los espero en mi Instagram!
Saludos!

NicoAGarcía

NicoAGarcía

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Fhender: La rebelión de los Vahianer ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora