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35-Empire Of The Clouds

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-¡JILL!

Con el corazón caído a los pies y un frío terrible subiendole por el cuerpo, Chris corrió desesperado a la puerta principal, pero Jake alcanzó a abalanzarse sobre él, sus dedos se aferraron como garras a los pliegues de su chaleco de combate y lo tiró al suelo, inmovilizandolo.
Chris trataba de liberarse, se sacudía y lanzaba golpes y codazos, como un animal salvaje y descontrolado.

-¡Tenemos que irnos de aquí!
-¡SUELTAME JAKE, TENGO QUE SALIR!
-¡No puedes hacer nada por ella Redfield!
-¡JILL! ¡JILL!

Lo levantó a la fuerza y, muy a su pesar, lo condujo entre forcejeos a la primer ruta de escape viable que consiguió. Él también quería salir y ayudar a Jill... Pero sabía que ya era demasiado tarde.

-¡Joder, si nos quedamos aquí moriremos! ¡Debemos retirarnos! ¡Andando, vámonos!

Barry no podía distraer por mucho tiempo más al nuevo Nemesis, y Rebecca también había quedado presa del dolor y la furia, le disparaba a Wesker con el rostro encolerizado y lágrimas amargas que bajaban por sus mejillas.

Wesker era un monstruo, pero hacerle eso a Jill, lanzarla a una horda de infectados como se le lanza un trozo de carne a una jauría de perros... Ni siquiera podía procesarlo aún.
Y el maldito ni se inmutaba, a pesar de los impactos de bala los retorcidos tentáculos del Uroboros seguían protegiendolo.

-¡Hijo de puta, INFELIZ, DESGRACIADO!

Le gritaba Rebecca, vaciando el cargador de su arma una y otra vez. Para su sorpresa, el último proyectil que impactó contra su pecho fue la única que pareció dar resultados, pues Wesker retrocedió unos pasos y frunció el ceño por el dolor.

-¡Maldita sea Rebecca baja de ahí, debemos irnos ahora!

Ordenó Barry, a la vez que lanzaba una granada que logró aturdir al monstruo por unos cuantos segundos.
Bajó las escaleras tan rápido como sus cansadas rodillas se lo permitían, se cargó a Sherry en la espalda y corrió detrás de Chris y Jake.

Pero Rebecca no quería irse, estaba tan herida, tenía tantas ganas de gritar y de lanzarse contra Wesker y golpearlo hasta quedarse sin nudillos...
No podía creer que su mejor amiga, después de tantos años, después de tantas cosas a las que habían sobrevivido... Encontrara un final tan horrible y pesadillezco.

Lo peor fueron los gritos descarnados y de dolor puro que duraron los primeros segundos tras la caída, y luego fueron reemplazados por los de Chris, el pobre se había desgarrado la garganta... Si a ella le dolía, no quería imaginar cómo era para él.

-Te mataré. ¡Juro por Dios que te mataré!

En contra de su necesidad de venganza, Rebecca saltó a las escaleras desde el segundo piso y corrió detrás de sus compañeros, por uno de los muchos pasillos que conducían al laboratorio de la mansión.

Albert no hizo esfuerzo alguno por alcanzarlos, sólo miró como huían con la cola entre las patas, y a pesar de la satisfacción que eso le provocaba, hizo una mueca y se llevó una mano a su pecho, a donde la bala le había dado. Una gran mancha de sangre fue lo que obtuvo, su herida aún no comenzaba a sanar, y tal vez no lo haría.

-El efecto está durando menos de lo esperado... Debo apresurarme.

Dijo molesto, y caminó lentamente a donde Nemesis esperaba a recibir la siguiente orden.
No lo iba a mandar tras ellos, no todavía, quería dejarlos que se retorcieran un poco más en su pena y su desesperación, los acabaría uno por uno, tal como había hecho con Jill.

Estaba consiguiendo su venganza...

Luego de años de ver sus planes frustrados, Albert Wesker por fin estaba ganando.

Heaven's Night Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora