Capitulo 35. Medio convivencias

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Me despierto y veo que la cama es absolutamente mía. Estoy tumbada cual sapo aplastado ocupando toda la cama y no hay ni rastro de Marco. Me estiro y remoloneo un poco en la cama. Ya sois conscientes de que una de mis grandes pasiones es dormir y la cama de Marco es lo más parecido a una nube que he visto y probado en mi vida. Termino levantándome de la cama y voy al baño para lavarme la cara de zombie dormida que tengo ahora mismo. Cepillo mi pelo y me hago una coleta para no tener la melena siempre encima de mi cara. Bajo a la planta de abajo para ver si queda algún rastro del dueño de la casa pero de momento no he encontrado nada. La casa está vacía, en silencio en el que solo se oyen mis pisadas.
Entré en la cocina para desayunar algo y esperar recibir una prueba de vida de mi novio. Veo la isla y abro la boca impresionada. Croissants, fruta, zumo de naranja, colacao... y al lado del vaso de zumo una nota.
"Buenos días rubia, hoy entrenamos por la mañana y no he querido despertarte porque te veía muy mona durmiendo. Luego nos vemos, te quiero❤️"
Sonreí mientras leía la nota y me di cuenta de la suerte infinita que tenía con Marco. Desayuné y me vestí para dirigirme a Valdebebas. Tenía que arreglar unas cosas para apuntarnos a la competición con Florentino, Miriam y Javi y después entrenar por la tarde, algo después de la hora de comer. Aparqué mi coche en mi plaza del parking y subí directamente al despacho de Florentino donde sería nuestra, por así decirlo, reunión.
-Nos han preguntado si podía ser aquí, en Valdebebas. -dijo Javi.
-Bueno, por nosotros mejor, ¿no? -dije acomodándome en la silla-sillón.- Así bailamos en casa.
-Si, mirándolo así sí. -me dio la razón Miriam.
-Entonces ya está, la competición la hacemos aquí porque no tenemos ningún problema. -dijo Florentino. Mandamos un correo electrónico a los equipos para avisarles de que la competición se celebraría aquí y bajamos a comer. Me siento, como siempre, entre Marco y Lucas y empezamos a comer.
-Me ha encantado el desayuno. -le dije a Marco sonriendo.
-¿De verdad?
-Sí. Por cierto, ¿que estaba mona dormida? Pero si lo que no sé es cómo no te he tirado de la cama o no te has asustado al verme. -dije riendo y él repitió mi acción. Hoy tenían entrenamiento doble ya que mañana por la tarde salían hacia Granada para jugar. Comimos entre risas y pensando planes para hacer esta tarde, aunque al final no sacamos nada en claro.
Entrenamos todos juntos e íbamos todos muy compenetrados. Javi y Miriam son los mejores entrenadores que podríamos tener. Saben cómo tratarnos a cada uno y nos controlan muy bien a todos. Entre nosotros hay muy buen rollo y una calidez de familia.

Aparqué en el garaje de la casa de Marco (es tan grande que entran bastantes coches) y subí hasta la casa. Marco lleva aquí un rato ya que ellos han tenido el entrenamiento más largo por la mañana.
-¿Marco? -pregunté al no verle.
-¡Carol! Ahora bajo, estoy en la ducha. -me dijo y yo reí. Le esperé sentada en el sofá viendo las redes sociales en mi móvil.
-Joder, sí que ya bajabas. -dije al ver entré a Marco por la puerta con el pelo mojado y ropa cómoda.
-Yo siempre cumplo lo que digo nena. -dijo guiñándome un ojo mientras reía y se sentaba a mi lado en el sofá. Me dio un beso que le seguí claramente y después apoyó su cabeza en mi hombro.- ¿Que te apetece hacer?
-Pueeees... Me debes una revancha. -dije mirando a la Play Station que Marco tenía en el mueble de debajo de la televisión. Él rió y yo me levanté a encender la consola y coger dos mandos. Le di uno al mallorquín y yo me quedé el otro sentándome a su lado. El partido en el FIFA comenzó y los muñequitos del juego empezaron a correr de un lado para el otro del campo.
-Oye no. -dije moviendo mis dedos lo más rápido que podía por el mando.- Que no, que no metas gol. -añadí y lo único que pensé que podía hacer para parar el disparo del muñeco de Marco, era echarme encima de él para que no viera la pantalla. Así que así hice, me tumbé de lado encima de sus piernas y el muñeco con el que pretendía marcarme gol, tiró demasiado alto.
-Eres una tramposa.
-¿Perdona? ¿Tramposa yo de qué? Si has sido tú, que te crees que la portería está en el cielo. -dije riendo y él negó con la cabeza. El partido terminó con un 3-0 en el marcador. Pocos goles metió Marco y de todas formas me ganó, en fin, el fútbol no es lo mío de ninguna manera.
-Incluso haciendo trampas pierdes. Eso es como los que se hacen chuletas en los exámenes y suspenden. -dijo Marco riendo caminando hacia la cocina. Yo me levanté rápido del sofá y salté para poder engancharme a su espalda. Sorprendí al 20 pero rápidamente me colocó bien en su espalda para que no me cayera.
-Yo nunca me he hecho chuletas listo, siempre he sacado buenas notas estudiando. -le dije chulita.
-Pues espero que esas "buenas notas" no fueran como tú jugando al FIFA. -me dijo y yo le pegué un manotazo en la espalda al que me respondió con una sonora carcajada. Había ganado la batallita.
Para cenar decidimos hacer desde cero (y cuando digo desde cero es desde cero) nuestra pizza mientras escuchábamos música en la radio. Cogimos los ingredientes para hacer la masa y sonaba, como no, Cuando me siento bien.
-¡Carol, Carol! -me llamó Marco. Me giré para ver qué le pasaba y de repente me tiró un puñado de harina a la cara.
-¡Ala! Eres un bruto. -dije cogiendo otro poco de harina y tirándosela. Empezamos a hacer una guerra de harina, cosquillas y risas mientras que nuestra canción sonaba de fondo como si estuviéramos viviendo una romántica película de amor.
Terminamos llenos de harina por todos lados y no sé muy bien cómo pero con una pizza terminada horneándose. Hicimos una foto en la que se veía el desastre que acabábamos de liar.
-Carol. -me llamó Marco y yo le miré a los ojos.-Te quiero. Te quiero tanto que ahora mismo no sé qué haría sin ti.
-Si te quiero más, exploto. -le dije sonriendo sin poder parar de mirarle a sus ojos color café.

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El mejor error de mi vida {Marco Asensio}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora