Palette, un niño del cual su único familiar, su padre Dream, era religioso, y por ende, él lo era también. Todos los domingos iban a la Misa. Antes de comer, de dormir, de salir de casa, al pasar cerca a una Iglesia, al viajar y al sentirse inseguro, se persignaba o rezaba junto a su madre.
Mientras más crecía, se hacía más devoto, y eso era causa de un inmenso orgullo para Dream, al punto de ponerlo al servicio de la Iglesia a los 10 años.
A sus 14 años ya era parte del coro de la Iglesia y era discípulo del Padre de la misma.
A los 15 fue dónde empezaron los problemas.
A esa edad, conoció al primer amor de su vida...
Goth.
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