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Cross
— ¡Mngh! ¡Ah! ¡C-Cross!~
El sentir como irrumpia en su interior era algo fascinante, no pensaba llegar hasta ese punto con él, pero la tentación lo venció, les venció.
El morder la almohada era increíble y sentir la fricción de sus cuerpos lo era aún más.
A pesar de que el contrario pareciera que no lo disfrutase.
Al terminar, Dream se dió un baño y se fue por pedido del de cicatriz, claro está que habían quedado para otro día.
Nightmare nunca había visto tan feliz a su hermano, pero prefirió no preguntar, además que cuando llegó, él ya iba de salida a su trabajo y le dijo a la niñera que ya no viniera a su hogar, le gustaba que su hermano pasara tiempo con su hijo.
. . .
Dream comenzó a salir seguido, eso le extrañaba al mayor de los Joku puesto que el menor no era muy sociable y no llevaba a su pequeño a los lugares que iba.
Una noche decidió hablar de eso mientras cenaban.
— Oh, pues... Conocí a una amiga... Camino al supermercado... Es muy amable pero algo tímida, voy a verla ya que está un poco enferma y está postrada en cama. Por eso no llevo a Palette, estoy ocupado atendiéndola.
— Vaya... ¿Y está mejorando?
No le creía mucho ese cuento, pero no quería discutir, estaba cansado por varias cosas que sucedían en su ahora grande empresa.
Notó también un cambio en Cross, lo evadía siempre que podía y siempre desaparecía en las tardes, incluso cuando habían reuniones importantes con otras empresas, al ser su co-gerente o su mano derecha por decirlo así, las reuniones se complicaban y habían veces que lo tildaban de incompentente.
Estaba empezando a hartarse de esa actitud por lo que lo citó en su oficina a eso de la hora del almuerzo, y para colmo nunca apareció.
. . .
— ¡¿Q-qué?!
— Como escuchaste, estás despedido, Cross, no aguanto más esa actitud inútil, te vas de la empresa como si nada y apareces cuando se te da la regalada gana, no estoy dispuesto a aguantar un día más.
— ¡Solo una oportunidad más! ¡Se lo pido, por favor! ¡Si desea me baja el sueldo! ¡Pero, por favor, no me despida! — estaba de rodillas.
— ... Una falta más, y te juro que no sé cómo lo haré, pero no dejaré que nadie más te emplee.
Desde ese día Cross volvió a su rendimiento inicial, incluso mejoró, sin importar que estaba dejando a Dream de lado.
Algo había llegado a cautivarle a pesar de que no le gustarán los hombres, ese carácter tan dulce, esa mirada tan perversa, ese actuar amable, esas manos traviesas...
Todo, sin importar su género, pero sabía que lo que hacía estaba mal, se estaba dando cuenta que dejó su trabajo de lado y que Dream estaba dejando a su pequeño hijo a su suerte.
No tenía tiempo de hablar con Dream sobre eso, pero suponía que el menor, siendo ya un adulto, reconocería por si mismo el mal que hacía.
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