× Desobediencia ×
— ¡Mira ese vestido, Gothy! — se acercó a uno de los vestidos de boda que estaban en los maniquíes — ¿Te gusta?
— ... — miraba el piso, hundido en sus pensamientos desde que llegaron a la tienda.
— ¡Goth! ¿Estás bien? — tomó por los hombros a su pareja haciendo que reaccione.
— ¿Ah? ¡S-sí!... No te preocupes...
— ... Si deseas podemos venir a ver los vestidos mañana, aún tenemls una semana más. Yo ya veré mi terno más rato.
— Está bien... Sí, es buena idea, me siento un poco mal... — se sobó su cuenca.
Cray tomó de la mano al menor y ambos salieron de la tienda camino a su hogar, en silencio.
Al llegar, almorzaron y el mayor salió a comprar su terno, dejando solo al menor.
— ...Palette... ¿Dónde estás?... — las lágrimas amenazaban con salir de su rostro y la impotencia llenaba su alma.
Se secó las lágrimas que cayeron, salió de su habitación y fue al baño a lavarse la cara, después, salió de su casa camino al convento con paso rápido.
. . .
Palette esperaba sentado en su cama a que su tío entrara con su debido almuerzo, ya eran las tres de la tarde y no había ni siquiera dado un vistazo dentro de su habitación.
— Agh... Ese idiota... ¿Dónde está?...
Se puso de pie y empezó a caminar en círculos con los brazos cruzados, había perdido la noción del tiempo, o al menos de la fecha ya que no tenía ninguna agenda o calendario en su habitación.
Escuchó como alguien ponía cerradura a la puerta, por lo que se volteó a mirar está y vió como la hermana Paula entraba con un plato de comida y un vaso de agua, en la mano en la que llevaba el vaso, tenía sostenida la llave de la habitación de Palette que tenía un llavero con varías llaves.
— ¿Madre Paula? ¿Qué hace aquí? — se acercó a la monja.
— Nightmare me mandó, está ocupado en la oficina — puso el plato de comida y el vaso con agua en la mesa de noche.
— Y... ¿Cómo está Frisk?
— Ay, esa chica, no sé, solo entré a tu habitación pero Nightmare nos ordenó que por nada fuéramos a la de ella.
Palette miraba a la puerta, estaba abierta, quería ir a ver a Frisk para llevársela consigo y huir de ese lugar.
Juntó fuerzas y arrebató las llaves de la mano de la monja para después empujarla hacia el lado contrario en el que se hallaba la puerta, corrió hasta esta, salió y cerró la puerta con la señora adentro.
— ¡Palette! ¡Abre la puerta! — la monja empezó a golpear y a gritar.
— ¡¿Palette, qué haces afuera?! — la madre Teresa se hizo presente.
El joven empezó a correr en dirección a la habitación de Frisk, en un principio la madre Teresa le siguió, pero después se detuvo y dió media vuelta.
Al ya estar frente a la habitación de su fiel compañera, empezó a tocar para que despertara, ya que no se escuchaba nada adentro.
— ¡Frisk! ¡Frisk! ¡Levántate! ¡Vamos a irnos de aquí! — sostuvo el llavero y empezó a revisar las llaves.
Cómo no sabía cuál era, empezó a probar una por una.
Un tentáculo hizo que se estrellara contra la pared y soltará las llaves.
— ¿Qué haces afuera de tu habitación, Palette?
