CAPÍTULO 8

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Negocios a mi manera

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Negocios a mi manera


—¡¿Por qué nunca me dices las cosas?! —pregunta Drake con histeria.

—Porque no hubieras estado de acuerdo —respondo con simpleza.

—¡Y obviamente no lo voy a estar, te acabas de meter en un maldito lío muy grande! —camina de un lado a otro, halandose el cabello mientras grita mil cosas.

—Calmate, el no podrá más que yo Drake, si me llega a presentar algún problema, me deshago de el y listo —respondo cruzando mis piernas.

—¡Todo lo resuelves matando gente! —levanto una ceja mirándolo— ¡Es una buena forma de resolver los problemas, pero no debes olvidar que el tiene el mismo poder que tú!

—Ya deja de gritar, no llevo ni una hora aquí y ya estás de dramático —se detiene en su lugar, y me mira de la peor forma que puede. Si las miradas matarán, yo estuviera 100 metros bajo tierra.

—Cuando tengas el agua al cuello, lo resolveras sola, a mi no me vayas a buscar —amenaza.

—Deja tu drama, que igual sabes que si yo me estoy hundiendo, me ayudarías sin pensarlo —no me responde, y se me sienta al lado quitándome la botella de whisky de las manos, y sirviéndose un trago.

Miro al frente, saco un cigarrillo de mi bolsillo y lo enciendo, dando una calada. Los hombres al rededor me miran, como pensando que yo jamás volvería, hay al rededor de treinta en la sala, todos armados acompañandonos a Drake y a mi.

—¿Me extrañaron? —les pregunto, y todos se quedan en silencio, mirándome sin saber que responder— les hice una pregunta.

—La verdad, si la extrañamos —tomo la pistola sobre la mesa, y le disparo al que me respondió.

Suelta un grito, cuando la bala atraviesa su brazo, cae arrodillado en el suelo, y la sangre comienza a manchar su camisa manga larga blanca.

—Eso le pasa a los que responden con esa hipocresía —digo, y puedo ver en todos la mirada de terror.

—Apenas vas llegando y ya le estás disparando a todo el mundo —se queja Drake.

—Callate, tengo mucho tiempo sin agarrar una pistola —objeto— necesitaba entretenerme un poco.

—Has lo que te de la gana, yo ya estoy cansado de intentar controlarte.

—No intentes controlarme entonces imbécil —escucho los quejidos y el llanto del hombre que se desangra— ¡Alguien que lo saque de mi vista ya!

Uno de los chicos lo toma, ayudandolo a levantarse y comenzando a caminar a la salida.

—Llama a algún doctor para que lo atienda, no me conviene perder más hombres —miro a Drake que va por el tercer trago— ¿donde está mi teléfono?

ATRAPADA~TMD: 2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora