CAPÍTULO 43

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Secuestro X secuestro

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Secuestro X secuestro

Todo está oscuro, por lo que en el momento que el avión aterriza, ya es de noche. Respiró hondo, y me levanto de mi asiento con la copa de champagne aún en mi mano.

Caín, durante las diez horas que tuvimos de viaje, en ningún momento me dirigió la palabra, se concentró en tomar alcohol y mirar por la ventana del avión. Me evadió todo el camino, y como estoy tranquila porque logré lo que quería, tampoco le preste mucha atención a su comportamiento.

Hawái nos recibe, con ese olor a agua salada exquisito, el viento fresco, y el calor. Me suelto el cabello que traía recogido, y comienzo a caminar saliendo de la pista de aterrizaje. Escucho los pasos que me siguen, pero tampoco me volteo a verlo.

Llegamos a donde está un auto esperándonos, el cuál dejaron allí para nuestra llegada. Y como no quiero herir más su ego de macho, me siento en el asiento del copiloto, dejando que sea él quién conduzca.

Se sube dudoso, cómo si estuviera esperando que pase algo como que el vehículo explote o ese tipo de cosas. Arranca, y mientras yo sólo le hablo para indicarle cuál es el camino que debe seguir.

Luego de media hora, llegamos a la casa que está a la orilla de la playa, la cuál rente sólo para nosotros dos. Me bajo, y él me sigue. Es hermosa, inmensa, tiene una piscina aparte, además de una parte de la playa que es privada.

Entramos, y sin esperarlo a él, comienzo a explorar todo por dentro. La casa cuenta con cuatro baños, sala, comedor, cocina, seis cuartos, sala de juegos, sauna y spa, terraza, gimnasio y hasta jacuzzi.

Entro a uno de los cuartos, donde mandé a poner ropa para cuándo llegaramos, la de Caín está en la habitación siguiente. Tomo un vestido playero holgado blanco con flores naranjas, y unas sandalias bajas.

Me quito la chaqueta que traigo encima, seguido de los tacones, y comienzo a bajar el cierre de mi falda para sacarla también.

—Deja ya de evadirme, así que ahora mismo dime cómo demonios sigues viva —escucho a mi espalda, y sonrío, continuando con mi tarea de quitarme de la falda.

—Porque soy un vampiro, y los vampiros nunca mueren —respondo burlona.

—¡Te estoy hablando en serio! —me grita, la falda se desliza por mis piernas, dejándome con las bragas y la blusa escotada.

—Yo también —respondo— ¿En serio creíste que estaba muerta? Yo nunca voy a dejarte en paz, ni siquiera en tus sueños te desharas de mi.

Lo volteo a ver, y se nota la furia en sus ojos. Está recostado a un lado del marco de la puerta, con los brazos cruzados, se ha abierto un poco los botones de la camisa, y se mira bastante sexy. Noto que se concentra en mirar el tatuaje de mi pierna, y luego el de mi brazo.

ATRAPADA~TMD: 2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora