Jaelyne
Nos cuesta llegar al castillo, pero al fin estamos aquí. Un enorme palacio con una especie de coliseo en el centro. Me siento como si estuviera en Roma, pero de una manera muy diferente. Hay una niebla alrededor, que hace confundir el día con la noche y aunque todo es blanco, el ambiente parece tenso.
Los guardias nos rodean pero entramos. Aquí no hay desierto, puedo entender el sofoco del que hablan Irina y Rebecca, sin embargo no es tan arrollador como pensé que sería. Definitivamente tiene que ver con la maldición, a ellas, esta falta de aire y sensación de debilidad, las ataca más fuerte.
Y es mi culpa.
Culpa de mi vida pasada.
Pero ya no soy ella, lo solucionaré.
—Ya que no puedes usar tu poder, porque lastimarías a tus hermanas —habla Wash en aquel patio detrás de mí—, y Rebecca se debilitaría muy fácil, pues tendremos que generan una distracción.
—¿Cuál distracción? —expresa desconfiada mi amiga.
Fared sonríe con malicia y les habla a los guardias con total confianza.
—¡He aquí la Belleza del Océano! —La señala y todos se voltean a ver enfadados—. Ya saben, la que odian —agrega entonces se escabulle entre los guardias distraídos.
—Me puso de carnada —expresa tranquila la encantadora de Rebecca.
Yo estaría indignada, pero como ella es más serena, soy la que me tengo que ocupar.
—Si ustedes son del culto de las diosas —interfiero frunciendo el ceño—, sabrán que ahora la Belleza del Océano se lleva bien con la del Desierto.
—¿Quién dice? —espeta uno, entonces sin dudarlo calculo que es el Rey, porque viene acompañado y viste ropas más lujosas.
—La misma diosa del desierto —declaro con altanería.
—Demuéstralo.
—Si hago eso... —Miro a mi amiga.
Lastimaría a Rebecca. Está fuera de discusión. Juré no usar más mis poderes. Por su seguridad y la de Irina.
—Hazlo —me alienta ella—. Lo soportaré.
—¡Pero Rebecca! —se queja Askar—. Podemos demostrarlo de otra manera.
—Apresúrense —acota Kael—. Siento una mala presencia acercarse.
Desde que descubrió su don con la videncia, a veces dice cosas raras.
Espero que Fared encuentre rápido a Irina y nos larguemos de aquí.
Nos ocuparemos después de la maldición, primero hay que ponerla a salvo.
Fared
Llego a la guarida del culto. Abro de la misma forma en la que el guardia lo hizo la última vez. Es obvio que ella está aquí, saben que es la Belleza del Cielo, la única que puede abrir un portal al más allá. Espero que sus planes no hayan sido para hoy y solo se encuentre en una jaula.
Mis súplicas no son escuchadas. Cuando oigo que están recitando detrás de una puerta. No me gusta nada esto ¿Hace cuánto se encuentran ahí? Mis dedos tiemblan tocando la manija, deduciendo lo peor. No dudo más y abro rápido.
Es como si el mundo se detuviera para mí, ellos siguen recitando aunque me vieron, guardias vienen a atacarme y desenvaino mi espada. Me defiendo, pero me centro en llegar a la plataforma en la que un encapuchado desnudo está sobre Irina. Todo parece en cámara lenta, porque siento que es una eternidad lo que me tardo en llegar hasta ellos.
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Belleza del Cielo #3
Fantasy"Una promesa, una última respuesta". Saga Bellezas. *Por Viviana Valeria V.
